Trascendencia
histórica de la lucha por la Autonomía y Libertad de Cátedra
La historia nacional
nos enseña que los representantes oficiales y los agentes de
la Unión Soviética establecidos en México desde
1924 se mostraron muy activos en convencer a los líderes de la
Revolución de las bondades del marxismo-leninismo, logrando establecer
importantes cabezas de puente en la intelectualidad, los sindicatos
obreros, los artistas plásticos, los militares y los políticos,
particularmente Lázaro Cárdenas que pasó jornadas
en su finca "Eréndira" de Pátzcuaro en diálogo
con altos representantes de la Komintern. No hubo acuerdos publicados
pero al llegar a la presidencia Cárdenas hizo caso omiso de la
democracia y sistema de libertades consagrado en la Constitución
para comenzar una acelerada socialización de la tierra cultivable,
los energéticos, la educación y otros sectores en que
no tuvo freno. Su compromiso internacional, como documentaron especialistas
en la materia, fue la comunización de México que se continuaría
por toda América Latina, hasta llegar a constituirse, personalmente,
en presidente de la Unión de Repúblicas Soviéticas
Socialistas Latinoamericanas. Lombardo Toledano, Bassols, Múgica,
Siqueiros y otros dedicaron su vida a ese plan.
Pero como para establecer
y sostener un Estado comunista se necesitan cuadros profundamente ideologizados
y capacitados, que no existían aquí, fue indispensable
cambiar la orientación laica de la educación por la socialista,
que sólo lograron a medias, porque primero Antonio Caso en la
Universidad Nacional y luego Carlos Cuesta Gallardo, Angel y Antonio
Leaño Alvarez del Castillo en Jalisco, les impidieron el control
total de las dos universidades más importantes de México.
Otras muchas se apoyaron en sus logros, para no ser socializadas o para
recuperar en poco tiempo su independencia, quedando abierto el camino
a la fundación de universidades privadas que en número
de más de cien cooperan hoy día en la capacitación
y superación de la juventud nacional.
De haber sido concebidos
los conceptos de autonomía universitaria y libre cátedra
como elementos indispensables para que la cultura siguiera su curso
natural, sin ser limitada ni desvirtuada, en México llegaron
a ser postulados histórico-dinámicos que impidieron la
colectivización, por lo que para la Universidad Autónoma
de Guadalajara, desde entonces, la libertad de cátedra no se
reduce al amorfo liberalismo que llega a equiparar la verdad con el
error y los principios de vida con los principios de muerte, como ahora
ocurre en países de primer mundo, sino que representa una exigencia
vital para todas sus actuaciones, sus investigaciones y sus definiciones
en la formación integral del alumno y en la procuración
de la excelencia académica.
Por su autonomía
la Universidad es independiente de las decisiones del Estado que pudieran
afectarla, acoge en su seno todas las corrientes de pensamiento que
concurran con propósito de docencia o investigación, pero
omite cualquier actitud de política militante aunque sea coincidente
con ellas. Se gobierna por sí misma y establece por decisión
propia todas las decisiones conducentes al cumplimiento de sus fines
y a la rigurosa contribución que debe al desarrollo del país
y de la sociedad civil.
Sobre esas bases
se fundó y sobre ellas sigue asentado el gobierno y la función
de la Universidad Autónoma de Guadalajara.