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Alumni Association

Discurso de la Dra. Novello

Comentarios de
Dra. Antonia C. Novello, MSP, Ph.D.
Comisionada de Salud del Estado de Nueva York

Discurso de Graduación
"La salud pública y la medicina:
retos y controversias"

Universidad Autónoma de Guadalajara
Facultad de Medicina

Universidad Autónoma de Guadalajara
Guadalajara, México

El 14 de junio de 2002
A las 13:00 horas
Discurso de Graduación
Facultad de Medicina, U. A. G.
El 14 de junio de 2002


 

Buenas tardes, maestro de ceremonias, Dr. Bórquez, rectores, profesores,
graduados, familiares, amigos, y los últimos en orden pero no en importancia, mis nuevas colegas médicas - la mejor Generación de 2002 - ¡la clase de graduados de la Autónoma!

Es un honor para mí estar aquí entre todos ustedes.
Ustedes tienen en frente a una conferencista con un poco de todo.
He sido: puerrtorriqueña zurda graduada de la Facultad de Medicina;
Ganadora del Premio Interna del Año del Centro Médico de la Universidad de Michigan; Nefróloga de Georgetown con un I.Q. más alto que mi BUN (nitrógeno ureico sanguíneo);

La primera mujer como Cirujana General de los Estados Unidos;
Graduada con el Doctorado en Salud Pública de la Universidad John Hopkins;
Y últimamente, la 13ava Comisionada de Salud del gran Estado de Nueva York.

Como se puede ver, todavía trato de entender qué voy a ser cuando crezca.
Me impresiona que en esta generación de la Autónoma, 188 de ustedes
recibirán el grado de Doctor en Medicina.

También me impresiona que 3 de ustedes recibirán reconocimientos especiales.
Ustedes representan un estudiantado diverso; no sólo son de México sino de
los Estados Unidos, Puerto Rico, Brasil, Colombia, Vietnam, Belice, Haití,
Cuba, Irán y España.

Igual de impresionante es el hecho de que casi el 50% de la generación es de
Puerto Rico.

No nos extraña, entonces, que casi todos ustedes escogieran el internado en
el Programa de la Quinta Senda (Fifth Pathway) y, a consecuencia, un gran
número de ustedes irán a instituciones excelentes.

También me impresiona que varios de ustedes encontraron el tiempo para
casarse y empezar familias mientras aprenden a cuidar a los demás.
Igual de impresionante es que muchos hijos e hijas de médicos decidieron
seguir los pasos de sus padres. Felicidades, es extremadamente gratificador
verlo.

Estoy tan impresionada con todo que han hecho, pero aún más impresionada que
casi el 40 por ciento de la generación son mujeres. Felicito a las mujeres y
agradezco a los hombres; es una muestra de que los hombres de calidad no
temen a las mujeres que buscan la igualdad.

Pero lo que más me impresiona es la manera en que muchos de los graduados
han sido voluntarios para mejorar la salud y la vida de la gente en su
colonia y alrededor del mundo.

Desde:
* Ser voluntarios para ayudar en la Ciudad de Nueva York y en equipos de
desastre de la Cruz Roja;
* Ser voluntarios en las salas de urgencias en Guadalajara y con la campaña
de donación de sangre a través del Hospital Auxilio Mutuo.

Hasta:
* Visitar a asilos para ancianos para dar atención a los ancianos.

En la Universidad Autónoma de Guadalajara, hacen lo que predican.

Es por eso que como mujer e hispánica, es un honor para mí estar con ustedes
hoy para celebrar esta institución destacada y compartir su orgullo en estos
finos jóvenes que llevarán su legado hacia el futuro: la Generación de 2002.

Su generación es un poco parecida a esta ex Cirujana General -
suficientemente pequeña para ser personal pero suficientemente grande para
ser poderosa.

Graduados, vengo ante ustedes hoy para hacer tres cosas: felicitarles,
aconsejarles y retarlos.

Felicidades. Piénsenlo nada más - dentro de un mes por fin pueden empezar a
pagar sus préstamos de estudiantes.

Sí quiero felicitarles por su ingreso en el arte de la medicina. Sí, ahora
están en el nivel de ingreso.

¿Una frase trillada? Por supuesto, pero como la mayoría de las frases
trilladas, contiene un grano de sabiduría, sobre todo para aquellos que
escogieron la medicina como el vehículo para mejorar la calidad de vida de
sus prójimos.

Creo que no hay misión más noble en la vida que ésta.
Piénsenlo. La mayoría de la ciencia y tecnología que aprendieron pronto será
obsoleta. Aun peor, dentro de 10 años probablemente no se acuerdan de más
del 10% de los datos que ustedes metieron en la cabeza.

Me preocupa que tanta educación se tenga que pasar en la labor monótona de
memorizar datos, y tan poco tiempo se pase en la enseñanza conceptual de la
medicina, la prevención y el sentido común.

Por supuesto los datos son necesarios. Son los ladrillos en la construcción
de nuestros conocimientos. Sin los datos, el criterio científico es
imposible, la honestidad es irrelevante y la compasión es fraudulenta. No
obstante, los datos cambian.

Por eso, para mí el verdadero propósito de la educación no es la mera
acumulación de datos sino la creación de un hábito mental, una manera de
ser.

Con esto quiero decir: el profesionista médico completo debe ser humilde
respecto a los datos que no sabe.

Sócrates dijo que si él era más sabio que todos los demás de la antigua
Grecia, sólo era porque él sabía lo que no sabía.

Así que aunque les doy mis felicitaciones más cálidas, les exhorto a
lanzarse en una aventura de toda la vida de aprender, de cuidar a los demás
y, más que nada, de cuestionar.

Hoy están aquí ustedes con el apoyo de sus profesores, justamente como ellos
tuvieron el apoyo de sus predecesores. Igual que ellos, ustedes también,
algún día, pasarán la antorcha a la siguiente generación.
Graduados, deben mantener brillante la antorcha de la medicina. Quieran a su
profesión y háganla progresar.

En las palabras de Hipócrates: Cuando se quiere el arte de la medicina,
también existe el amor a la humanidad.

Y ahora, mis consejos:

Sir William Osler, en su discurso de despedida a unos estudiantes
estadounidenses de medicina, dijo: "Para cada uno de ustedes, la profesión
de medicina será en gran parte lo que hace de ella - para algunos una
preocupación, una ansiedad, una molestia perpetua; para otros una alegría
diaria y una vida con toda la felicidad y provecho que pudiera tener un
hombre."

Y yo les aconsejo que establezcan sus metas ahora. Después de todo, si
ustedes no saben hacia dónde van, pues ya llegaron.
¿Qué clase de médicos serán? Quiero que sean reconocidos no sólo por sus
logros sino también por sus sueños.

Aunque ruego que sean reconocidos por sus éxitos, acuérdense de que no hay
vergüenza en un fracaso noble.

Recordemos que nuestro trabajo como profesionistas nos define como seres
humanos. Como ya se dijo, "mucho de lo bueno y lo malo que usted haga en
este mundo será a través de su trabajo."

¿Cómo contemplarán su trabajo? El escritor Robert Bella describe tres tipos
de trabajo:

Primero es la chamba, donde la meta es sencillamente ganarse la vida y
mantener a su familia.

Luego es la carrera, donde usted marca su progreso con los diferentes
nombramientos y logros.

Finalmente es la vocación, una combinación ideal de actividades y carácter
que hace que el trabajo sea inseparable de la vida.

Como médicos con una responsabilidad muy visible de no defraudar la
confianza pública, espero que no sólo busquen una chamba. Espero que no sólo
planeen una carrera.

Espero que todos y cada uno de ustedes tengan una vocación - una vocación
médica.

Pero una palabra de advertencia - de alguien que hace 32 años estaba sentada
donde están ustedes ahora - el mundo no les debe nada. ¡Esperar que el mundo
los vaya a tratar bien porque usted es buena persona y graduado de esta
universidad es como si esperara que un toro bravo no le fuera a atacar
porque usted es vegetariano!

Así que trabajen duro y tengan cuidado con los enemigos de la tranquilidad:
la avaricia, la ambición, la envidia, la ira y el orgullo. Y eviten los
pilares de desesperanza de Kruschner: la complacencia, la mediocridad, y
sobre todo, la indiferencia.

¿Estarán felices en su trabajo? Espero que sí. Pero, ¿cómo lo harán?
La riqueza, la fama y el poder por sí solos no les harán felices.

De hecho, los médicos más felices que conozco son aquellos que pasan la vida
haciendo bien a los demás - sin preguntar, "¿qué provecho puedo sacar?"

Tenemos que recordar, como ya se ha dicho, que el servicio es la renta que
pagamos por vivir . . . y dicho servicio nos distinguirá . . . servicio a
nosotros y nuestra familia, servicio al país y servicio a Dios.

La importancia de esta actitud de servicio es dolorosamente patente en el
mundo actual.

Amigos, hay un vacío espiritual en la sociedad estadounidense hoy en día.
Hay demasiado de "¿qué puedo obtener?" en lugar de "¿qué puedo dar?"
Debemos recordar que la prueba de ganarse la vida puede ser cuánto tenemos,
pero la prueba de la vida es cuánto damos.

Por eso, aunque de todo corazón les deseo mucha felicidad en su trabajo, les
advierto que no busquen la felicidad por el puro placer de la felicidad. Si
ustedes hacen el bien, créanme, la felicidad buscará a ustedes.

Entrará silenciosa en su vida de muchas fuentes; el sincero "gracias" de un
paciente agradecido, un descubrimiento silencioso en el laboratorio, una
conferencia bien redactada, el papel científico, el libro, la política
pública o la intervención comunitaria que puede mejorar la vida de millones.

La profesión médica, como ven, ofrece muchos caminos a la felicidad. Por eso
les aconsejo no ser solamente buenos médicos y profesionistas de la salud.

Antes de todo, sean buenos hombres y buenas mujeres.
No se olviden equilibrar la vida: familia, amigos, tiempo de ocio,
pasatiempos, causas sociales, voluntarismo, y, sobretodo, religión.

Sólo si mantienen su propia salud - física, mental y espiritual - podrán
cuidar la vida de los que depositan su confianza en su atención.

Ahora, quisiera retarlos:

Colegas, no necesito decirles que el futuro de la atención médica está
pavimentado con temas complejos ... pero ciertamente les puedo decir que el
futuro ya llegó y queda mucho por hacer.

Me acuerdo de una observación muy sencilla pero a la vez profunda de Mark
Twain, quien dijo:

"El buen criterio proviene de la experiencia. ¿Y de dónde viene la
experiencia? La experiencia proviene del mal criterio."

Les puedo decir que si vamos a poder con los retos complejos y difíciles de
salud de la nación, vamos a necesitar una buena dosis de ambos: experiencia
y criterio.

La verdad es que somos testigos de una asombrosa revolución epidemiológica,
demográfica y política, y nos guste o no, todos seremos arrastrados por sus
corrientes.

Creo que para tener éxito debemos volver a descubrir la verdadera profesión
de la medicina, la cual es mucho mas grande que el solo tratamiento de
enfermedades, o ejerceremos la medicina en un vacío.

Recordemos las palabras del Dr. Grover Powers, uno de los pioneros del campo
moderno del retraso mental, cuando dijo hace casi 40 años, "Cuando no hay
cura, a veces los doctores se rinden con demasiado facilidad al derrotismo
terapéutico, y se olvidan de que el médico es tan responsable de aliviar como
de sanar."

Estas palabras tienen más importancia para el futuro cuando los médicos
pronto sean requeridos a ejercer la medicina a un nuevo nivel genético y
molecular, utilizando el instrumental biotecnológico más sofisticado.

Temo que se nos olviden las caras detrás de los números, y la gente detrás
de las estadísticas.

Colegas, aunque sea imposible determinar con precisión cómo van a ser los
cambios, permítanme compartir con ustedes cinco retos que yo veo en el
futuro ... retos que pueden tener un efecto directo en la manera en que
damos atención y, además, en la manera en que respondemos como la comunidad
médica.

El reto número uno es que debemos responder a las necesidades médicas de una
sociedad cada vez más diversa con una demografía que cambia rápidamente.
Consideremos que en los Estados Unidos, una nación de 281 millones de
habitantes:

- Más de la mitad de la población son mujeres;
- 12.3 por ciento de la población es afro-americana;
- 13 por ciento es hispánica;
- Casi el 4 por ciento es asiática o de las islas del Pacífico;
- Casi el 1 por ciento es indígena o nativa de Alaska;
- Casi 7 millones de gente, el 2 por ciento, es multiracial.
Casi uno de cada cinco es menor de 12 años:
- Más de uno de cada 10 es mayor de 65 años:
- 74 millones de "Baby Boomers" (la generación nacida durante la Segunda Guerra Mundial) ya peinan canas;
- 79,000 gente tiene más de 100 años; y
- La jefe de familia de 7 por ciento de los hogares con niños es mujer.

Todos estos datos nos dan una primera mirada a la composición cambiante y
complicada de las familias estadounidenses y tienen insinuaciones de mucho
alcance que los médicos como ustedes tienen que emprender.
Colegas, sencillamente no nos podemos dar el lujo de adherirnos ciegamente a
valores y percepciones que están fuera de realidad, o seguir prácticas
rígidas y obsoletas que una vez eran aceptadas por la mayoría.

Necesitamos reconocer que el papel del profesionista médico tendrá que
cambiar para acomodar los cambios de la demografía y las necesidades de las
comunidades emergentes.

Creo que hoy más que nunca nuestra diversidad como nación está entretejida
con nuestra fortaleza y nuestras esperanzas del futuro.

A base de esta fortaleza, y unidos por nuestra preocupación común de la
salud y el bienestar de toda la gente de esta nación, podemos unirnos como
nunca antes para cerrar la brecha entre los ricos y los pobres.

Si los Estados Unidos va a ser grande para algunos de nosotros, entonces los
Estados Unidos debe ser grande para todos nosotros.

Franklin D. Roosevelt decía, "La prueba de nuestro progreso no es si
aumentamos la abundancia de los que ya tienen mucho. Es si damos suficiente
a los que tienen poco."

El reto número dos amenaza sacudir la prestación de atención médica hasta su
médula: el reto de facilitar el acceso a todos nuestros ciudadanos a una
atención médica adecuada.

Una atención que es amplia, basada en la familia, centrada en la comunidad,
culturalmente sensible y bajo el mismo techo.

Un sistema de atención médica que es fácil de usar, portátil, eficiente y
segura, y cumple con cinco criterios: accesible, no costoso, disponible,
responsable y, por cierto, también afable.

Un sistema de atención médica con el equilibrio adecuado entre satisfacer
las necesidades de salud con costo - beneficio, sin poner en peligro la
cantidad de proveedores de atención médica, o donde la enseñanza y la
investigación se restringen de manera innecesaria.

No obstante, creo que para lograrlo, tenemos que asegurar que los planes de
estudios médicos que promovemos satisfacen las necesidades de las
comunidades que servimos.

Un problema que veo en la medicina actual es que nos han enseñado que una medición de comunicación y erudición es la cantidad de artículos publicados y presentaciones
científicas compartidos con la comunidad académica.

La medicina académica, después de todo, es una vocación noble. Pero en el
mundo actual también debe responder a las necesidades más amplias de la
sociedad.

Con la existencia de restricciones presupuestarias, la era de la "torre de
marfil" se acabó.

Cada miembro de la comunidad debe sacar provecho de los talentos disponibles
en nuestras facultades de salud pública y medicina.

En el futuro deberemos poner el mismo énfasis en la práctica que en las
publicaciones, la misma énfasis en la pedagogía que en la antigüedad, lo
mismo en las becas que en la entereza.

Quisiera ver a más profesores y estudiantes de medicina con las camisas bien
arremangadas en sus comunidades - poniendo práctica y experiencia en la
atención médica.

Y a cambio, quisiera ver que nuestras universidades premiaran a los
profesores por su excelencia en la enseñanza y por su involucramiento en la
comunidad.

Los académicos del futuro, en otras palabras, deben ser alentados y
premiados por llevar su toga al pueblo.

Colegas, al iniciar el siglo 21, nos enfrentamos con una complejidad de
opciones de atención médica y planes médicos sin precedencia en la historia
de curar a los humanos.

Desde la medicina tradicional a base de honorarios por servicios prestados
hasta la atención administrada, desde los planes proporcionados por los
patrones hasta los programas estatales y federales.

Desde hace 20 años, los Estados Unidos es testigo de un crecimiento
fenomenal del área de atención administrada, incluyendo HMO, IPO, PPO y todo
un alfabeto de tipos de planes y programas.

Los médicos somos cada vez más empleados de estos grandes sistemas de salud
integrados y no obstante casi por definición se reduce nuestra autonomía.

Las burocracias de la atención médica han logrado abatir los costos al
reducir la demanda mediante reglas impuestas por la administración, y
simultáneamente han trasladado la asunción de riesgos de las aseguradoras a
los proveedores.

Dados los movimientos tan veloces en el mercado médico moderno, el mayor
reto de los médicos de hoy es encontrar la manera de marcar el ritmo del
cambio, asegurándose de que los sistemas de servicio en evolución y los
cambios de prioridades no socaven los valores fundamentales de nuestras
antiguas relaciones curativas.

Muchos de nosotros presentes hoy podemos recordar cuando a mediados de los
años 70 el público tenía un alto aprecio para los médicos, casi igual que
para el clérigo.

Siempre confiábamos en nuestra habilidad de ganarnos la vida bien - sólo
teníamos que colocar un letrero y vendrían los pacientes.

La medicina académica parecía ofrecer lo mejor de ambos mundos: sobraba el
tiempo para investigar, enseñar un poco, y una práctica particular limitada.

Actualmente todo parece estar en peligro: la independencia, el tiempo, las
becas fáciles de obtener, el estilo de vida, aun la seguridad.

Se ha arrebatado el control de la atención delos médicosy está en manos de los
burócratas, directores generales y hasta políticos.

Hoy tenemos la imagen de un sistema de atención médica de alta velocidad y
consciente de costos que a veces parece dejar poco espacio para las
necesidades de la ecuación humana.

Donde los pacientes cambian de proveedor de atención médica literalmente con
la misma frecuencia con que cambian de empleo.

Donde un traslado a la sala de urgencias en un verdadero caso de urgencia
puede significar que debe llamar primero al administrador del plan médico -
para estar seguro de que se aprueban los cargos.

Y donde todos los hospitales y clínicas buscan el mejor rédito de los
dólares que gastan en la atención médica en un mercado cada vez más
competitivo.

Por el bien necesario de su salud financiera, el negocio de la atención
médica se ha vuelto más magro. Y a veces más cruel.

Pero sabemos que esto sucede porque el mercado busca valor, el cual se
traduce en atención de alta calidad con costo - beneficio.
Dijo el Dr. Steven Wartman:

"La imagen de la medicina que se está proyectando es una donde a los médicos
les importa más proteger sus ingresos y metas personales que la sociedad en
sí. El precio que pagamos ha sido una perdida continua de independencia,
credibilidad, y un temor del futuro".

Podrían preguntar de cuáles opciones disponemos los médicos en este tipo de
ambiente. Las opciones políticas normales, tales como la abogacía y la
educación pública, dependen de que los médicos se pongan de acuerdo como
grupo respecto a un método común. Desafortunadamente, se darán cuenta
ustedes que un acuerdo entre nosotros como grupo es muy improbable. Los
médicos no tenemos la tradición ni el tiempo de ser políticos capacitados.
¡Nos importa la gente, no las encuestas!

En tiempos como estos, justamente como en el caldo de pollo, apetecemos los
valores de antes.

Pero en este ambiente y en estos tiempo, me pregunto de vez en cuando si la
humanidad fundamental de la medicina sobrevivirá. Y no puedo más que
contemplar cómo era antes, y preguntar "¿Hay un médico en la sala? ¿Todavía
vive el Dr. Welby?"

Sugiero que si vamos a tener éxito, debemos ser escuchados como los
representantes de las comunidades que servimos.

No con un informe anual o un congreso anual sino día a día con interacciones
concisas y programas con metas definidas.

Después de todo, se ha dicho que sean administradores, cirujanos,
internistas, radiólogos y médicos familiares, ustedes no conducirán el país
hacia el siglo 21 respecto a la atención médica si operan con una visión de
túnel, si su capacidad administrativa está restringida por el papeleo, si
sus intervenciones quirúrgicas revelan sólo un artista magnífico.

Yo propongo que su vocación otorgada por Dios va más allá de su habilidad
curativa.

Entonces permítanme sugerir que sin importar qué dispare el futuro a la
atención médica, que ustedes, los médicos del futuro, lleguen a ser hombres
y mujeres preocupados por descubrir de donde vienen sus pacientes y dónde
han estado.

No sólo su historial médico en el cuestionario que llenan en la recepción,
sino sus experiencias más amplias de la vida humana o inhumana.

En realidad, toda su persona, su humanidad integral.

"Acuérdense, a sus pacientes no les importará qué tanto sabe usted hasta que
sepan qué tanto ellos les importan".

Ustedes podrán preguntar, "¿Qué tienen que ver los problemas sociales de la
gente con el ejercicio de la atención médica?"

Debo responder que si tratamos de restaurar y preservar la salud
eficazmente, necesitamos saber el impacto de todos los aspectos del
sufrimiento humano antes de anotarlos como meras estadísticas en los planes
de acción de la atención médica.

Al ejercer la medicina moderna, los proveedores modernos de atención médica
deben estar en contacto con la totalidad de la gente que tratan.

Deben entender campos tales como la nutrición, el comportamiento sexual, las
adicciones, la depresión y otros temas como la economía que no nos enseñaron
de manera extensiva cuando estábamos en la facultad de medicina, o cuando
ingresamos en los programas de residencia.

Para empezar, creo que si vamos a tener éxito, debemos considerar a nuestros
pacientes como nuestros socios en la atención médica.

Los pacientes con demasiada frecuencia se quejan que se les consideran como
limosneros de atención y les atiende el médico a su conveniencia. También
dicen que el ambiente global de algunas instalaciones médicas no es propicio
para la auto-estima de los pacientes, la atención a los pobres, las
necesidades de las madres trabajadoras, o la tolerancia de los analfabetos.

Se programan los horarios de las clínicas para la conveniencia del proveedor
en lugar de la conveniencia de los pacientes; las esperas son por lo general
prolongadas y las instalaciones con frecuencia se encuentran en lugares
pocos prácticos.

Colegas, debemos reconocer que abogar por las necesidades de los médicos
posiblemente no es lo mismo que abogar por las necesidades de los pacientes.

La terrible inestabilidad de las finanzas para la atención médica y la
prestación de la misma ha impuesto una presión enorme en diferentes grupos
de profesionistas, incluyendo el nuestro.

Pero es importante que no nos engañemos diciendo que lo que es bueno para
los médicos es bueno para los pacientes.

Hay una distinción importante, una que debe informar nuestras deliberaciones
mientras demos forma a nuestra visión del futuro de nuestro pueblo.

Colegas, mi tercer reto para ustedes es el tema de VIH y SIDA.
Si alguna vez creíamos que el SIDA era principalmente la enfermedad de
homosexuales blancos, este tiempo ya pasó.

Hoy en día el SIDA tiene la cara de grupos de minorías, la cara de una
mujer, de un adolescente, y la cara de la familia humana.

Debemos proporcionar acceso a una atención sofisticada y continua a enormes
cantidades de jóvenes, muchos de los cuales actualmente carecen de la
atención más básica.

Y debemos encontrar la manera de financiar dicha atención para que la
institución que la ofrece no quede destruida en el proceso.

Pero sobre todo, tendremos que crear mecanismos para prestar la atención
médica de una manera que refuerce la esperanza y la dignidad de las personas
que viven con VIH y SIDA.

Hay familias completas en riesgo y estamos perdiendo la ventana de
oportunidad para hacer un impacto en su vida.

En esta década de SIDA, temo que algunos de nosotros todavía suponemos,
rechazamos y proyectamos. Y más importante, todavía juzgamos en lugar de
brindarles atención.

Más que nada, estemos preparados para luchar contra el SIDA con la misma
determinación que usamos en nuestras investigaciones. En el futuro debemos cuidar
más y juzgar menos.

El reto número cuatro es otro que traté como su ex Cirujana General: el reto
de la violencia en nuestra sociedad ... una amenaza que deshilacha la tela
de la sociedad, proyectando una sombra sobre cada hogar y comunidad, robando
nuestra tranquilidad.

Los médicos y otros profesionistas de la salud están acostumbrados a pensar
que el tema de la violencia es la responsabilidad de otros grupos - la
policía, los tribunales, los políticos, los medios de comunicación y la
iglesia. No obstante, sugiero que se necesita revisar esta manera de pensar.

La violencia doméstica es una enfermedad, pero por demasiado tiempo se le ha
tratado como un secreto de familia. Hasta que empecemos a hablar de ella ...
hasta que empecemos a tratarla como la enfermedad que es, seguirá devastando
familias y destrozando vidas.

Colegas, no es un problema pequeño cuando:
* Una de cada cuatro mujeres estadounidenses es afectada por la violencia
doméstica.
* Cada década la violencia mata a más mujeres en ese país que el número
total de estadounidenses que murieron en la Guerra de Vietnam.
Imagínense cómo sería construir un muro nuevo cada 10 años - un muro
inscrito con los nombres de las mujeres que murieron - en la mayoría
de los casos a manos de los que deberían amarlas más.

Pero en contraste con el Memorial de Vietnam, este muro imaginario sigue
creciendo - bofetada por bofetada, golpe a golpe, bala por bala.

Tan terrible que sean las cifras, esta guerra oculta no afecta sólo a las
mujeres.

La violencia doméstica se apunta a los más vulnerables de nosotros, hombres,
mujeres y niños incluyendo a los que menos se pueden defender, los que se
encuentran en el inicio y el final de su vida.

Cada año se estima el costo médico directo de todas las lesiones violentas
en los Estados Unidos en 10 mil millones de dólares en costos relacionados
con la salud.

Pero si el costo económico de la violencia es elevado, el costo social es
incalculable.


La verdad, los médicos no hemos podido identificar correctamente el 95 por ciento de las víctimas de la violencia doméstica.

Aunque algunos de nosotros pasamos la vida en la frente donde vemos víctimas todos los días, a veces no las vemos, a veces no escuchamos. A veces no
respondemos a ellas.

Acuérdense, la seguridad del consultorio médico puede ser el único santuario
que encuentra el paciente de su infierno personal de violencia y abandono.

La realidad es que ustedes y yo podemos ser lo único que separa al paciente
de un abuso continuo. Así que aprendan a preguntar, aprendan a documentarse,
aprendan a referirlos, aprendan la paciencia. Más importante, aprendan a
comprender.

Los médicos como protectores de la vida debemos levantar la voz. Debemos
informarnos, involucrarnos y ponernos a cargo.

Sostengo que sólo se detendrá la violencia cuando todos dejemos de aceptarla
como una manera de vivir y empecemos a hablar y actuar como parte de la
solución.

Reto Número Cinco - Este reto llega al meollo de lo que hacemos y quiénes
somos. Es el reto del profesionalismo.

En pocas palabras - la medida en que la atención médica tiene éxito o
fracaso para el paciente y los que le brindan atención depende de la
respuesta a una pregunta muy importante, la cual es:
¿Podemos como médicos mantener las cualidades humanísticas tradicionales de
la medicina dentro de una estructura cada vez más corporativa? Digo que sí
podemos.

Pero para empezar, debemos cuidar a la gente, no a vidas aseguradas sino a
la gente. Debemos ampliar nuestro alcance e influencia como profesionistas
para tener un impacto positivo no sólo en los que vemos en los consultorios,
clínicas y hospitales sino a los que viven en nuestra colonia y comunidad.

Debemos ser la voz de los privados de sus derechos - los jóvenes, los
pobres, los discapacitados y los ancianos - -
- - los que pueden estar fuera de nuestro sistema de atención médica pero no
por su culpa.

Y debemos levantar la voz en Washington, en los congresos estatales y las
comunidades locales.

Se dice que nuestra amada profesión se encuentra en una encrucujada. Y así es.
¿Seguimos el camino del consumismo con su énfasis en los costos
administrados, los servicios racionados, y la toma de decisiones por
terceros? ¿O seguimos el curso consagrado por el tiempo de abogar a favor
del paciente, la atención óptima, el altruismo, la excelencia, la integridad
y la responsabilidad personal?

¿Dicen ustedes que la decisión es fácil? Pues, no es tan fácil.
El dilema para el doctor de hoy es lo que se llama Doble Agencia. Estamos
atrapados en medio entre nuestros pacientes y nuestra sociedad representada
por los sistemas burocráticos de atención médica. ¿Qué podemos hacer al
respecto? Creo que la respuesta es el profesionalismo médico. Algo que nos
recuerda que debemos tener el valor de poner a nuestro pacientes primeros.

Desde la antigüedad cada uno de nosotros como miembro de la profesión médica
protestamos un juramento - una ética - que dice que cada paciente tiene el
derecho a esperar ciertas cosas de nosotros: competencia, cuidados, cortesía
y candor, sin mencionar mantener las prioridades de nuestros pacientes en
primer lugar en el ejercicio diario de nuestra profesión.

Los médicos tenemos la oportunidad y el privilegio de hacer una diferencia
de la manera en que alguien tendrá una vida mejor. Tener dicha oportunidad
es un privilegio pero uno que viene con un precio.

Y el precio no es sólo hacer todo que podemos para mejorar la salud de
nuestros pacientes sino hacerlo de una manera que sea digna de su confianza
y respeto.

Colegas, como médicos del nuevo milenio, acuérdense que los efectos
terapéuticos de las máquinas y los dispositivos sólo son mejorados por el
toque de una mano curativa o una palabra de aprecio. Y aunque tenemos la
obligación de progresar con la tecnología y la ciencia de la medicina, y
abogar por las investigaciones necesarias, siempre debemos mantener el
elemento humano del trabajo que realizamos.

Porque a pesar de que nuestro sistema de atención médica ha cambiado, la
vulnerabilidad y las necesidades de la gente que servimos no han cambiado.

Así que desempeñemos nuestro trabajo con un profesionalismo que mantiene la
profesión médica como una institución sagrada, no sólo para los que
trabajamos en ella sino, y más importante, para todos que dependen de ella.

Pero sobre todo, mis nuevas colegas, como ya dije:
* Cuiden a personas, no sólo a pacientes. Y ciertamente no consumidores o vidas aseguradas.
* Busquen maneras de trabajar juntos. No lado a lado sino de la mano, una
mente cooperando con otras mentes - una sinergia poderosa.
* Respeten las altas normas éticas en las cuales se fundó la profesión
médica. Vivan acorde con las normas y alienten, más bien exijan que los
demás hagan lo mismo.

Más que nada, iluminen el camino para que los demás puedan seguir. Con eso
quiero decir: protejan la autonomía, hablen de la alegría y abracen la
intensidad de nuestra profesión médica.

Finalmente, no olvidemos lo que enfrentamos el 11 de septiembre pasado y
como dijo el presidente Bush:
"Los ataques terroristas pueden hacer temblar los cimientos de nuestros
edificios más grandes, pero no pueden tocar el cimiento de los Estados
Unidos. Estos actos pueden despedazar el acero, pero no pueden abollar el
acero de la determinación estadounidense."

Colegas, en el terrorismo como en la medicina, cada uno de nosotros tiene un
papel que desempeñar. Como dijo Alberto Einstein:
"El mundo es un lugar peligroso para vivir, no sólo por la gente malévola
sino por la gente que no hace nada al respecto".

Acuérdense, estos son tiempos de reto para los Estados Unidos. Pero no cabe
duda para mí que los médicos tenemos un papel que desempeñar y
prevaleceremos.

Como dijo el presidente:
"No vacilaremos. No nos cansaremos. No tropezaremos. Y no fallaremos".

Ahí lo tienen. La lista de los cinco principales retos de su ex Cirujana
General. Una lista de metas pero de la variedad más saludable.

El camino será duro pero cuando veo a la Generación de 2002, me siento
alentada.

Sentados frente a mí, veo a nuestra nueva generación de médicos,
investigadores y, quizá, el próximo Cirujano General o Comisionado de Salud.

Creo que están listos para enfrentar estos retos y todos los demás que les
esperan.

Pero para enfrentar efectivamente los cinco retos que les describí, deben
aprender a trabajar efectivamente con otros miembros del equipo de atención
a la salud, porque en el mundo de atención médica que ustedes heredan, ya no
serán los propietarios únicos del estado de salud de los Estados Unidos.

Necesitamos médicos de atención primaria, especialistas, investigadores,
educadores, expertos en salud pública, y sí, hasta abogados, todos
trabajando juntos para prestar la mejor atención a la salud como la piedra
angular de nuestra profesión. No sólo debemos colaborar sino también
cooperar porque se mejora la atención médica cuando trabajamos en equipo.

Ustedes también deben aprender a comunicarse eficazmente porque serán
educadores en su comunidad. Así que hablen fuerte y escuchen bien. Créanme,
entrarán en la vida de sus pacientes de una manera más significativa al
escucharlos en vez de hablarles.

Colegas, antes de terminar quisiera rendir homenaje especial a sus padres y
familias.

En las prisas de asegurar su internado, los exámenes finales, cambiar de
departamento y, cómo no, las rondas interminables de celebración con sus
amigos, acuérdense de que hoy también es el día de sus padres y familia.

Aunque no se puede saber cómo es amar a un hijo como los hacen los padres
hasta que ustedes mismos lleguen a ser padres, espero que encuentren un
momento especial hoy para expresarles su gratitud y cariño.

No hay manera de evadir su responsabilidad de devolverles algo a sus padres,
su comunidad, sus profesores y todos que lo hicieron posible que ustedes
estuvieran aquí hoy.

Hoy me distingue el honor de felicitar, aconsejar y retarlos. Lo demás les
toca a ustedes.

Tomen este día y todos los demás que siguen para mantener en alto el nombre de
su alma mater, dar alegría a su familia y amigos, consolar a sus pacientes y
sentir ustedes la verdadera alegría de vivir.

Sobre todo, ruego a Dios que no pierdan el sentido de quiénes son realmente,
dónde están sus raíces, de dónde vienen, y quiénes les ayudaron a llegar a
donde están.

Más importante, no olviden el impacto de esta gran institución en moldear su
vida y futuro profesional.

Generación de 2002 de la Autónoma de Guadalajara - piensen con claridad, actúen con decisión y quieran con ternura.

Porque sin conocimiento no hay futuro, y sin cariño no hay esperanza.

El gran historiador del holocausto, Yehuda Bauer, lo expresó mejor; "No seas
víctima. No seas perpetrador. Pero sobre todo, no seas espectador".

Gracias y que Dios les bendiga.

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