GUADALAJARA
EN CANTERA
Por:
Pbro. José de Jesús Jiménez.
Cuando
en 1548 el Papa Paulo III erigió el obispado de la Nueva Galicia,
se estableció como su sede la Ciudad de Compostela. No obstante,
eso, los obispados y el Cabildo, radicaron en Guadalajara, sirviendo
como catedral la primitiva iglesia parroquial de la ciudad, dedicada
a San Miguel, ubicada donde hoy tiene asiento el Poder Judicial, al
costado norte del Teatro Degollado, por la actual calle de Hidalgo.
Esta iglesia de San Miguel, era más bien una humilde capilla,
pequeña, con paredes de adobe y techo de zacate. De ella decía,
en 1561, el segundo obispo de Guadalajara, D. Fray Pedro de Ayala: es
muy pequeña y de paja, y por lo haber yo estorbado no la han
derribado, porque con dificultad caben los españoles en ella
... y no tiene anchura para hacer dentro de ella procesión.
Al
trasladarse oficialmente la sede del Obispado a Guadalajara, en 1560,
se agrandó la iglesia de San Miguel. Se hizo de tres naves, pero
continuó siendo de adobe, madera y zacate.
Este
jacal grande de tres naves construido en 1565, fue totalmente
devorado por las llamas el 30 de mayo de 1574. Se reconstruyó
por tercera vez y así sirvió de Catedral hasta que se
dedicó la actual en 1618.
La
presente iglesia Catedral, que ocupa un terreno de 77.80 por 72.75 metros,
se empezó a construir en 1561, en que puso la primera piedra
el obispo D. Fray Pedro de Ayala. Con lentitud a los principios, la
construcción se tardó cincuenta y siete años, viendo
dedicarse solemnemente, terminada, aunque sin decoración y faltando
las torres, el 19 de febrero.
Las
torres fueron terminadas hasta finales del siglo XVII. Esas torres primitivas,
no son las actuales. Eran cuadradas, de menor altura que las presentes,
de dos cuerpos, parecidas a la de San Francisco. Se vinieron abajo a
causa de un fuerte temblor registrado en 1818. Aprovechando el primer
cuerpo de las primitivas torres, que quedó intacto, se levantaron
las actuales, bajo proyecto del arquitecto D. Manuel Gómez Ibarra.
Fue el obispo D. Diego Aranda y Carpinteiro quien promovió su
construcción, concluidas en 1854.
En
el interior ha sufrido la Catedral varias y diversas modificaciones.
Hasta 1827, el interior estuvo dividido como las Catedrales antiguas
españolas: en la primera bóveda, frente a la puerta principal,
estaba el Altar del Perdón, dedicado a la Limpia Concepción
de Nuestra Señora; seguía el coro y luego la crujía
hasta el altar Mayor. Al fondo el retablo de los Reyes. En el año
indicado, bajo la dirección del arquitecto D. José Gutiérrez,
todo se quitó, mandando el coro al ábside de la iglesia.
En
el altar mayor actual el cual trajo de Génova el Arzobispo D.
Pedro Espinoza en 1863, con el que se substituía uno de plata,
sacado de ahí y fundido, a causa de nuestros transtornos políticos,
en 1860.
Av.
Alcalde No. 10, entre Hidalgo y Morelos.
Ramón
Mata Torres.
TEMPLO
DE SAN MIGUEL DE MEZQUITÁN
Por
Pbro. José de Jesús Jiménez.
El
hoy barrio tapatío de Mezquitán, fue el pueblo de la comunidad
indígena de igual nombre, en el siglo XVI administrado por clérigos
pertenecientes al Obispado de Guadalajara. Las leyes liberales del gobernador
Prisciliano Sánchez y posteriormente Benito Juárez, fueron
fraccionando la tierra hasta que los terrenos comunales desaparecieron
casi totalmente. Los indios sin recursos económicos dejaron caer
los techos de terrados de las naves. Los reconstruyó el arzobispo
Orozco y Jiménez.
La
iglesia comenzó a edificarse en 1645. En la cúpula está
la fecha 1733, probable año de su conclusión.
Su
portada de estilo barroco en su modalidad plateresca, adornada profusamente
con rameo y ángeles. Dos de ellos sobre la puerta mayor llevan
la corona de cuatro gajos correspondiente a un príncipe, como
lo es el príncipe de los Ángeles San Miguel, a los lados
y sobre la puerta mayor están dos nichos y en ellos las esculturas
pétreas de la Virgen del Rosario y de San Isidro, que está
rota. En la portada puede notarse caras demoniacas felinas, de los diablos
vencidos por San Miguel, que están castigados sosteniendo el
peso de algunas partes arquitectónicas, o en suplicio que se
hayan amarrado por la lengua. Las gárgolas son también
demonios.
En
el interior abundan los ángeles y son de notar los arcángeles
que en el tambor de la cúpula asisten a la coronación
de la Virgen María, la cual está de rodillas, ante un
ángel que va a coronarla, mientras otro espíritu celeste
agita un incensario.
Chiapas
No. 133, Sector Hidalgo.
Ramón
Mata Torres.
MUSEO
REGIONAL
Por: Pbro. José
de Jesús Jiménez.
El
edificio que, en la actualidad, ocupa el Museo Regional, es el segundo
levantado para albergar el seminario tridentino de San José de
Guadalajara.
El primitivo estuvo a media manzana de la convertida hoy en jardín
de la Rotonda de los Hombres Ilustres. Edificado por el obispo D. Fray
Felipe Galindo y Chávez, fundador del seminario. Se inició
su construcción el 9 de
Julio de 1696 y se le concluyó en 1699.
El
segundo edificio, el que hoy es el museo, se inició su construcción
por 1743 y se concluyó en 1758.
Durante
la guerra de Independencia, de 1810 hasta enero de 1811, fue convertido
en cuartel y prisión de Españoles, por ordenes de D. José
Antonio Torres. Desde 1821 hasta 1846 fue ocupado por el Seminario,
convirtiéndolo, nuevamente, en el último año indicado
en fortaleza militar.
El
12 de Junio de 1859 pasó a ser propiedad de la Nación.
Cedido al Estado en 1861, a solicitud del gobernador Lic. D. Pedro Ogazón.
En
1862 se instaló ahí el Liceo de Varones y en 1863, en
la parte sur del primer piso, se puso la Biblioteca Pública.
Por
iniciativa de D. Jorge Enciso y la entusiasta colabo-ración de
Ixca Farías, se ocupó el edificio por el museo en 1818,
translado desde 1914 el Liceo de Varones al local que fue Colegio de
Santo Tomás, de los jesuitas y después la Universidad.
Liceo
No. 60 entre Indepen-dencia e Hidalgo, sector Hidalgo.
Tomado
de: Edificios Antiguos de Guadalajara.
Ramón
Mata Torres.