Junio 2001

No. 5

GUADALAJARA EN CANTERA

CATEDRAL DE GUADALAJARA

Por: Pbro. José de Jesús Jiménez.

Cuando en 1548 el Papa Paulo III erigió el obispado de la Nueva Galicia, se estableció como su sede la Ciudad de Compostela. No obstante, eso, los obispados y el Cabildo, radicaron en Guadalajara, sirviendo como catedral la primitiva iglesia parroquial de la ciudad, dedicada a San Miguel, ubicada donde hoy tiene asiento el Poder Judicial, al costado norte del Teatro Degollado, por la actual calle de Hidalgo. Esta iglesia de San Miguel, era más bien una humilde capilla, pequeña, con paredes de adobe y techo de zacate. De ella decía, en 1561, el segundo obispo de Guadalajara, D. Fray Pedro de Ayala: “es muy pequeña y de paja, y por lo haber yo estorbado no la han derribado, porque con dificultad caben los españoles en ella ... y no tiene anchura para hacer dentro de ella procesión”.

Al trasladarse oficialmente la sede del Obispado a Guadalajara, en 1560, se agrandó la iglesia de San Miguel. Se hizo de tres naves, pero continuó siendo de adobe, madera y zacate.

Este “jacal grande de tres naves” construido en 1565, fue totalmente devorado por las llamas el 30 de mayo de 1574. Se reconstruyó por tercera vez y así sirvió de Catedral hasta que se dedicó la actual en 1618.

La presente iglesia Catedral, que ocupa un terreno de 77.80 por 72.75 metros, se empezó a construir en 1561, en que puso la primera piedra el obispo D. Fray Pedro de Ayala. Con lentitud a los principios, la construcción se tardó cincuenta y siete años, viendo dedicarse solemnemente, terminada, aunque sin decoración y faltando las torres, el 19 de febrero.

Las torres fueron terminadas hasta finales del siglo XVII. Esas torres primitivas, no son las actuales. Eran cuadradas, de menor altura que las presentes, de dos cuerpos, parecidas a la de San Francisco. Se vinieron abajo a causa de un fuerte temblor registrado en 1818. Aprovechando el primer cuerpo de las primitivas torres, que quedó intacto, se levantaron las actuales, bajo proyecto del arquitecto D. Manuel Gómez Ibarra. Fue el obispo D. Diego Aranda y Carpinteiro quien promovió su construcción, concluidas en 1854.

En el interior ha sufrido la Catedral varias y diversas modificaciones. Hasta 1827, el interior estuvo dividido como las Catedrales antiguas españolas: en la primera bóveda, frente a la puerta principal, estaba el Altar del Perdón, dedicado a la Limpia Concepción de Nuestra Señora; seguía el coro y luego la crujía hasta el altar Mayor. Al fondo el retablo de los Reyes. En el año indicado, bajo la dirección del arquitecto D. José Gutiérrez, todo se quitó, mandando el coro al ábside de la iglesia.

En el altar mayor actual el cual trajo de Génova el Arzobispo D. Pedro Espinoza en 1863, con el que se substituía uno de plata, sacado de ahí y fundido, a causa de nuestros transtornos políticos, en 1860.

Av. Alcalde No. 10, entre Hidalgo y Morelos.

Ramón Mata Torres.

 

 

 

TEMPLO DE SAN MIGUEL DE MEZQUITÁN

Por Pbro. José de Jesús Jiménez.

El hoy barrio tapatío de Mezquitán, fue el pueblo de la comunidad indígena de igual nombre, en el siglo XVI administrado por clérigos pertenecientes al Obispado de Guadalajara. Las leyes liberales del gobernador Prisciliano Sánchez y posteriormente Benito Juárez, fueron fraccionando la tierra hasta que los terrenos comunales desaparecieron casi totalmente. Los indios sin recursos económicos dejaron caer los techos de terrados de las naves. Los reconstruyó el arzobispo Orozco y Jiménez.

La iglesia comenzó a edificarse en 1645. En la cúpula está la fecha 1733, probable año de su conclusión.

Su portada de estilo barroco en su modalidad plateresca, adornada profusamente con rameo y ángeles. Dos de ellos sobre la puerta mayor llevan la corona de cuatro gajos correspondiente a un príncipe, como lo es el príncipe de los Ángeles San Miguel, a los lados y sobre la puerta mayor están dos nichos y en ellos las esculturas pétreas de la Virgen del Rosario y de San Isidro, que está rota. En la portada puede notarse caras demoniacas felinas, de los diablos vencidos por San Miguel, que están castigados sosteniendo el peso de algunas partes arquitectónicas, o en suplicio que se hayan amarrado por la lengua. Las gárgolas son también demonios.

En el interior abundan los ángeles y son de notar los arcángeles que en el tambor de la cúpula asisten a la coronación de la Virgen María, la cual está de rodillas, ante un ángel que va a coronarla, mientras otro espíritu celeste agita un incensario.

Chiapas No. 133, Sector Hidalgo.

Ramón Mata Torres.

 

 

 

MUSEO REGIONAL


Por: Pbro. José de Jesús Jiménez.

El edificio que, en la actualidad, ocupa el Museo Regional, es el segundo levantado para albergar el seminario tridentino de San José de Guadalajara.
El primitivo estuvo a media manzana de la convertida hoy en jardín de la Rotonda de los Hombres Ilustres. Edificado por el obispo D. Fray Felipe Galindo y Chávez, fundador del seminario. Se inició su construcción el 9 de
Julio de 1696 y se le concluyó en 1699.

El segundo edificio, el que hoy es el museo, se inició su construcción por 1743 y se concluyó en 1758.

Durante la guerra de Independencia, de 1810 hasta enero de 1811, fue convertido en cuartel y prisión de Españoles, por ordenes de D. José Antonio Torres. Desde 1821 hasta 1846 fue ocupado por el Seminario, convirtiéndolo, nuevamente, en el último año indicado en fortaleza militar.

El 12 de Junio de 1859 pasó a ser propiedad de la Nación. Cedido al Estado en 1861, a solicitud del gobernador Lic. D. Pedro Ogazón.

En 1862 se instaló ahí el Liceo de Varones y en 1863, en la parte sur del primer piso, se puso la Biblioteca Pública.

Por iniciativa de D. Jorge Enciso y la entusiasta colabo-ración de Ixca Farías, se ocupó el edificio por el museo en 1818, translado desde 1914 el Liceo de Varones al local que fue Colegio de Santo Tomás, de los jesuitas y después la Universidad.

Liceo No. 60 entre Indepen-dencia e Hidalgo, sector Hidalgo.
Tomado de: Edificios Antiguos de Guadalajara.

Ramón Mata Torres.

 

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