
La salud mental infantil se ha posicionado como una de las áreas más críticas y de mayor crecimiento en el ámbito clínico y educativo. El incremento en trastornos del neurodesarrollo, dificultades emocionales y problemáticas conductuales exige especialistas altamente capacitados que integren ciencia, tecnología y un enfoque clínico actualizado.
Esta especialidad responde a la necesidad de formar profesionales capaces de evaluar e intervenir de manera oportuna y estratégica, generando impacto en el desarrollo integral del niño y en su entorno familiar, escolar y social.