
Hay que entender por qué debemos volver a ser los maduros en esta relación y sólo se puede hacerlo llegando a acuerdos que pueden salvar al grupo.
Si usted tiene hijos en escuela, seguro está en al menos tres grupos: el de tareas, el de festejos y el del chisme. Hoy hablamos de cuando un pleito de niños de 7 años termina en amenaza de demanda entre adultos de 40.
Con frecuencia nos preguntan “¿De verdad es tan grave lo de los chats?"
Hoy es el principal motivo de cita en la dirección. Ya no vienen por calificaciones, vienen para decirnos “¡Mire lo que puso la mamá de fulanito!”.
Pongamos un caso típico: dos niños se pelean por la pelota en recreo, a las 15 horas ya hay 47 mensajes, 3 audios de 5 minutos cada uno; una mamá escribe “¡Mi hijo no va a ir hasta que saquen al otro!” y a las 21 horas ya se pelearon dos familias que eran amigas.
Los grupos de Whatsapp en las escuelas deben usarse con responsabilidad.
El conflicto duró 5 minutos en la escuela y 5 horas en WhatsApp.
Y esto ya no es anécdota. El Módulo para el Ciberacoso (MOCIBA) del INEGI en su reporte del 2024 informa que el 39.8% del ciberacoso pasa por WhatsApp y que el 62% viene de un desconocido, pero en la escuela viene de un conocido: la otra mamá, el otro papá. Ciberacoso entre adultos.
El chat de papás no educa, desahoga y cuando nos desahogamos sin reglas, siempre herimos al otro.
¿Y por qué nos peleamos?
Causa 1: El cerebro en modo amenaza
¿Por qué nos enganchamos tanto? Porque cuando hablan de tu hijo, no escuchas con el lóbulo frontal, escuchas con el corazón de mamá/papá. Se activa tu sistema de defensa. Al respecto, Peter Gray, experto en el juego, dice que hemos perdido tanta autonomía que ahora vivimos la vida escolar de nuestros hijos como si fuera la nuestra. El chat se vuelve tribunal.
Causa 2: Lo que no se dice en persona (cara a cara), se escribe lo más feo posible
En la escuela hablamos frente al niño. En WhatsApp hablamos del niño SIN el niño y escribimos cosas que jamás le diríamos en su cara. Ponemos en mayúsculas, mandamos audios llorando, etiquetamos a la directora a las 11 de la noche. Eso no es comunicación, es descarga emocional.
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Causa 3: El rol confundido
Tenemos tres grupos que deben estar separados:
1. Chat informativo Oficial, solo publica la escuela, solo lectura.
2. Chat de logística de papás: festejos, tareas perdidas, etc.
3. Chat de amistad, opcional.
El problema es cuando el grupo 2 quiere hacer el trabajo del 1: juzgar, sancionar, decidir quién se va. Esa no es nuestra función como papás.
Lo más valioso es que los niños tengan una buena convivencia en la escuela.
El daño: ¿Quién pierde?
Pongamos al niño en el centro. Lo que el niño aprende cuando los adultos se pelean. Cuando un niño ve que su mamá, su papá o ambos pelean por él en el chat, aprende tres cosas muy peligrosas:
1. Yo no puedo resolver nada solo.
2. La violencia verbal es una forma de resolver.
3. Mi escuela no es segura, es un lugar donde mi familia pelea.
Con frecuencia los niños dicen “Me da mucha pena que mi mamá escriba eso”. Es frecuente ver como los invade la ansiedad, cuando al día siguiente hay que volver al grupo.
En el Diario de incidentes de cada plantel es frecuente leer: Dos niñas de 3ro se dejaron de hablar. Las mamás se pelearon horrible en el chat. ¿Qué hicimos? Citamos a las cuatro, sin celular, con las niñas presentes. Les preguntamos a ellas: ¿qué necesitan? Dijeron: queremos volver a jugar, pero no sabemos cómo. En 10 minutos se pidieron perdón y se abrazaron.
Llevaban dos semanas sin hablar por un pleito de adultos. Los adultos tardamos más en perdonar que los niños.
La solución: 5 acuerdos que salvan al grupo
Establezcamos “El Contrato de Oro del Chat”, cinco reglas que todos respetaremos y haremos respetar.
1. Horario y modo: "El chat de papás funciona de 8 am a 7 pm. Después de esa hora, nadie responde pleitos y nunca audios de más de 30 segundos si estás enojado. Si estás muy enojado, sigue la regla de 24 horas: escribe, no envíes, duerme y al día siguiente decides."
2. Nunca nombre y apellido: "Prohibido decir -Fulanito le pegó a mi hijo-. Eso es difamación y daña a un menor. Mejor escribe: -Hubo un incidente en recreo, pido apoyo a dirección para revisarlo- Punto.
3. El problema de dos, no es de 30: "Si tu hijo tuvo un conflicto con otro, no es tema del grupo de treinta familias. Es tema de dos familias y una escuela. Mensaje privado y cita en dirección. El grupo no es un tribunal."
4. Preguntar antes de acusar: "Cambia el -su hijo es un...- por -mi hijo llegó triste- ¿me ayudas a entender qué pasó? Pregunta, no afirmación. El 90% de los pleitos se acaban ahí.
5. Adultos con adultos, niños con niños: "Dejen que los niños resuelvan primero con acompañamiento. Si nosotros resolvemos todo, les robamos la oportunidad de desarrollar autonomía, autoestima, resiliencia y habilidades sociales. La escuela es un gimnasio social, no un juzgado."
Autoridades escolares, es suficiente un chat oficial en modo solo administradores. Prueben vivir este principio "en esta escuela resolvemos mirándonos a los ojos".
Todo lo demás es de papás y la escuela no interviene, salvo para establecer estos 5 acuerdos en el reglamento firmado ¡Una firma vale más que 100 mensajes! El chat de papás debería
Los padres deben ser muy responsables cuando se comunican con otros padres.
ser como la cajuela del coche, es sólo para llevar lo necesario, no para llevar a todos los niños y sus padres peleando.
Papás, siempre antes de escribir en el chat pregúntense: ¿esto ayuda a mi hijo a ser más autónomo y empático? Si la respuesta es no, no lo envíen. Recuerden que los niños olvidan la pelota por la que pelearon, pero nunca olvidan si su mamá o su papá humilló a otro niño o a otra familia en un chat. Ese es el ejemplo que se llevan.
Este ciclo, menos chats y más charlas mirándonos a los ojos. En la puerta de la escuela, no en WhatsApp a las 11 de la noche.
Sobre la autora
La Dra. Ma. Del Rocío Reyna Camarillo, es experta en educación, salud emocional y límites en el uso de redes sociales para niños y jóvenes. Ha participado como ponente y panelista en diversos foros de la UAG y del estado de Jalisco sobre Tanatología, psicología educativa y los efectos de la pandemia en la comunidad escolar.
En su trayectoria laboral ha sido Directora de diversos planteles del el Sistema Educativo UAG.


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