
La institución conmemoró cinco décadas de trayectoria educativa, una historia construida junto a generaciones de alumnos, familias, docentes y colaboradores.
El CLV Acueducto cumple medio siglo de formar jóvenes.
Hace 50 años comenzó una historia que, generación tras generación, ha dejado huella en la vida de miles de estudiantes. Lo que nació como un proyecto educativo impulsado por la visión y el esfuerzo de quienes apostaron por una nueva oportunidad para las familias, hoy se ha convertido en un legado que forma parte de la historia educativa de Jalisco.
El Colegio Lomas del Valle (CLV) Acueducto celebra cinco décadas de trayectoria, un aniversario que representa mucho más que el paso del tiempo: son 50 años de aprendizajes, experiencias, familias que han confiado en su comunidad y generaciones que han llevado consigo una parte de lo vivido en sus aulas.
Su historia está profundamente vinculada con la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), institución de la que forma parte y cuya tradición educativa ha acompañado el crecimiento del colegio desde sus primeros años.
“Los grandes proyectos no nacen de la casualidad, requieren visión, sacrificio y un legado con raíces profundas. La historia de nuestro querido colegio está estrecha e insolublemente ligada a nuestra Alma Mater, la Universidad Autónoma de Guadalajara, la primera universidad privada de México”, destacó el Mtro. Marco Antonio Burgoin García, Director del Sistema Educativo de Educación Básica y Media Superior.
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Un colegio que evoluciona
Cinco décadas también han significado aprender a cambiar. El mundo que recibió a los primeros alumnos del colegio es muy distinto al que encuentran hoy las nuevas generaciones. La tecnología transformó la manera de comunicarse, aprender y relacionarse, y con ello surgieron nuevos retos para la educación.
Frente a estos cambios, el CLV Acueducto ha buscado conservar aquello que le dio identidad y, al mismo tiempo, abrir espacio a nuevas formas de aprendizaje. La tradición y la innovación se encuentran así en una misma historia: una que mira hacia el futuro sin olvidar de dónde viene.
En este camino hacia el futuro, uno de los principales retos está relacionado con la manera en que las nuevas generaciones convivirán con la tecnología y, particularmente, con la inteligencia artificial.
El Dr. Alfonso Petersen Farah señaló que la educación tiene hoy la responsabilidad de enseñar a los estudiantes a utilizar estas herramientas de manera racional y ética.
“El gran reto que estamos viviendo hoy en educación tiene que ver con la tecnología y tiene que ver directamente con el uso racional de la tecnología y con el uso ético de la Inteligencia Artificial”, destacó.
La llegada de la IA también representa una nueva etapa en la formación de los estudiantes. Más que una herramienta pasajera, será parte del entorno en el que crecerán, aprenderán y desarrollarán sus capacidades. Por ello, el reto educativo estará en acompañarlos para que puedan aprovechar sus posibilidades sin perder de vista el criterio, la responsabilidad y los valores que deben guiar su uso.
Dr. Alfonso Petersen Farah, Vicerrector Académico y de Ciencias de la Salud de la UAG.
Medio siglo de educar a la juventud
Hablar de 50 años del Colegio Lomas del Valle Acueducto es hablar también de las personas que han dado vida a la institución. De quienes llegaron siendo niños y se despidieron convertidos en jóvenes; de los docentes que acompañaron sus primeros pasos y de las familias que depositaron en el colegio una de las tareas más importantes: la formación de sus hijos.
Para Catalina Martín Escobedo, Directora del Colegio Lomas del Valle, este aniversario representa la oportunidad de reconocer una historia que se ha construido poco a poco, con el esfuerzo y la confianza de quienes han formado parte de ella.
“Es un viaje extraordinario que comenzó con una noble aspiración y que hoy definitivamente está consolidada. Hacer un legado imborrable. Nuestras raíces, como lo dicen, son profundas a lo largo de tantas experiencias”, señaló.
Hoy, esas raíces conviven con estudiantes que crecen en un mundo sin fronteras, donde las experiencias educativas pueden ir más allá del aula y donde la tecnología abre nuevas posibilidades para descubrir, crear y aprender.
“Hoy vivimos un presente sin fronteras. Los estudiantes conquistan experiencias de inmersión tecnológica donde nos demuestran cuánto y qué tanto quieren llegar a ser. El límite no solo es el cielo; estamos formando jóvenes listos para transformar el mundo”, expresó la directora.
Pero si algo ha permanecido durante estos 50 años es la importancia de las personas. Porque una escuela no se construye únicamente con aulas, laboratorios o herramientas tecnológicas, sino con quienes todos los días hacen de ella un espacio para aprender y crecer.
“La verdadera grandeza de nuestra institución no reside solo en sus aulas inteligentes, sino en el alma de su gente. El CLV Acueducto late con fuerza y cada vez más gracias al trabajo incansable de todos los colaboradores, docentes y administrativos. Con su labor diaria, ustedes también marcan esta gran diferencia”, destacó Martín Escobedo.
Ese legado también está en la formación que permanece después de que los estudiantes dejan las aulas. En los valores, los aprendizajes y las experiencias que acompañan a cada generación en las distintas etapas de su vida.
Directivos, académicos, alumnos y padres de familia participaron en el evento.
“Juntos educamos el intelecto y abrazamos el corazón, renovando cada mañana la promesa de entregar a la sociedad líderes íntegros, que amen la vida, la familia y que nunca se olviden de Dios”, afirmó.
Mucha historia por escribir
A cinco décadas de aquel primer paso, los egresados representan una parte esencial de esta historia. Son el reflejo de las generaciones que han pasado por el colegio y de un proyecto educativo que continúa transformándose con el tiempo.
Por eso, celebrar 50 años no significa cerrar un capítulo, sino abrir uno nuevo. El futuro del CLV Acueducto seguirá escribiéndose con las historias de los estudiantes que hoy comienzan su propio camino y con quienes, desde las aulas, las familias y la comunidad educativa, continuarán haciendo crecer este legado.
50 años después, las herramientas han cambiado, las generaciones son distintas y los desafíos educativos también, pero permanece la misma intención con la que comenzó esta historia: acompañar a cada estudiante para que pueda descubrir todo aquello que es capaz de llegar a ser.
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