
La UAG forma a los futuros veterinarios líderes en la salud del planeta.
El cambio climático, las nuevas zoonosis, la seguridad alimentaria, las migraciones de fauna y la creciente urbanización presentan retos sanitarios complejos que requieren enfoques intersectoriales.
Para atender a estas problemáticas, el médico veterinario debe tener formación clínica, epidemiológica, ambiental y social. Debe comprender sistemas.
Así está diseñada la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnista de la Universidad Autónoma de Guadalajara: cada curso, práctica y proyecto está pensado para que el estudiante internalice la idea de que la salud “no se divide, se conecta”.
“One Health” es la lente que permite anticipar riesgos, comprender el origen de los brotes, vigilar cadenas productivas y proteger recursos naturales.
La UAG cuenta con una importante infraestructura para la formación de los veterinarios líderes.
¡Conoce más de nuestra oferta educativa!
La fortaleza de este enfoque se multiplica con la infraestructura de la universidad, como simuladores clínico-quirúrgicos, estaciones digitales de diagnóstico, laboratorios avanzados, espacios de conservación y centros productivos donde los estudiantes aprenden sobre nutrición, bienestar, zootecnia y producción responsable.
Estudiar aquí es estar un paso adelante. Es formarse para emergencias, para escenarios reales, para decisiones que impactan a la sociedad entera.
Si te imaginas frente a esos retos, este programa es para ti. Solicita información.


La institución abrió sus puertas para que los jóvenes y familias conozcan más de la oferta educativa de la Primera Universidad Privada de México.


Los alimentos básicos como frutas, verduras, leguminosas, huevo, semillas y tortillas de maíz siguen siendo las opciones más económicas y nutritivas para una alimentación saludable


El agua debe entenderse como un activo estratégico de seguridad y sostenibilidad, por lo que requiere infraestructura moderna y profesionales especializados.


Porque al final, la UAG no solo forma profesionistas, también crea vínculos que se siguen cultivando, incluso años después, alrededor de una buena charla y una copa de vino.