
Investigadora compartió durante congreso internacional las razones por las que la población utiliza esta herramienta cada vez más como “terapeuta de bolsillo”.
Cada vez se usa más a la IA como un apoyo emocional.
Cada vez más personas usan a la Inteligencia Artificial (IA) como “terapeuta de bolsillo” para recibir consejos emocionales y manejo de la salud mental; esto se debe a varios factores, entre ellos, accesibilidad, inmediatez, anonimato, entre otros factores.
Estos datos fueron compartidos por la Dra. Angélica Vargas Salinas, Doctora en Investigación Psicológica, referente en Latinoamérica sobre Trastorno de Límite de la Personalidad (TLP) y Estrés Postraumático, así como directora de Psicología Contextual México.
Ella impartió la conferencia titulada “La Inteligencia Artificial como herramienta emergente en psicoterapia, innovación clínica, dilemas éticos y aplicaciones en trastornos de difícil abordaje”, durante el VI Congreso Internacional de Psicología que se realizó en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
IA, consejera emocional
En su exposición presentó resultados de investigaciones sobre el uso de la IA en el ámbito de la salud mental y explicó las razones por las que algunos pacientes recurrieron a estas herramientas.
“La preferencia no es simplemente ‘IA vs terapeuta’, las personas suelen preferir humanos para atención principal, pero valoran que la IA tiene un acceso inmediato, les dan anonimato está disponible y da apoyo entre sesiones”, dijo.
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La doctora destacó que la población de 18 a 21 años recurre principalmente a la IA para recibir consejo emocional, mientras que las personas de 40 a 49 años la emplean con fines relacionados con la salud mental. En contraste, los mayores de 60 años y más mostraron “interés condicionado” y la consideran solo como apoyo complementario.
No olvidemos: es una herramienta
Durante la conferencia explicó que la IA no debía sustituir el trabajo clínico del terapeuta y recomendó su uso únicamente como herramienta de apoyo en trastornos de difícil abordaje, como depresión bipolar resistente, trastornos de la conducta alimentaria, psicosis, episodios de manía, crisis suicidas, trastorno límite de la personalidad y trauma complejo.
Dra. Angélica Vargas Salinas durante su ponencia.
Señaló que la IA sí aporta beneficios en áreas como el seguimiento terapéutico, el autorregistro del paciente, la prevención de recaídas, la psicoeducación y la organización logística de procesos clínicos.
Asimismo, la Dra. Vargas Salinas expuso diversos dilemas éticos relacionados con la privacidad de los datos, el consentimiento informado, los sesgos algorítmicos, la responsabilidad ante fallas del sistema y el riesgo de deshumanización del proceso terapéutico que no se han analizado a profundidad y requieren atención.
“Todo debe realizarse con un seguimiento del paciente de cerca con su psicólogo o terapeuta, es importante no dejar de señalar esto: la IA no es el terapeuta, ni el psicólogo, es una herramienta que utilizamos y nos puede ayudar en nuestra tarea diaria”, añadió.
La especialista afirmó que el principal error ético no radica en el uso de la IA, sino en emplearla sin explicar sus límites, sin supervisión profesional y sin definir responsabilidades clínicas.


En esta ocasión la Dirección de Protección Civil de la Autónoma realizó un escenario de búsqueda y rescate en Ciudad Universitaria; este año fueron más de 12 mil personas evacuadas con éxito en este ejercicio de prevención.


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