
Regalar una flor en esta fecha especial va más allá de comprarla en un establecimiento, detrás hay toda una industria.
Las rosas son de las flores que más se regalan el Día del Amor y la Amistad.
Cada 14 de febrero, nos encontramos con florerías, mercados, y calles llenas de colores y aromas. Las flores se vuelven uno de los regalos más comunes para expresar amor, afecto y celebrar el Día del Amor y la Amistad.
Este día, rosas, claveles, gerberas, lirios y tulipanes se convierten en protagonistas. Sin embargo, es raro ponernos a pensar en todo lo que hay detrás de un ramo de flores; de dónde vienen, el trabajo en el campo, el clima, necesidades y uso de agua y la toma de decisiones que permiten que estas flores lleguen frescas a nuestras manos.
En México, la producción de flores y plantas ornamentales es una actividad agrícola de gran importancia económica y social. En todo el País, miles de productores dependen de este sector; el cual genera empleos e impulsa las economías locales principalmente en zonas rurales.
Durante el mes de febrero, se incrementa la demanda de flores de forma considerable, esto exige una planeación estratégica y manejo eficiente de los cultivos florales para cumplir con los tiempos y ofrecer la calidad que el mercado espera.
¿Qué flores se regalan el 14 de febrero?
Entre las flores con mayor demanda durante el mes de febrero destacan las rosas, claveles, gerberas y lirios. Los principales productores de estas flores son: el Estado de México, Puebla y Morelos, donde las condiciones del clima, experiencia de los productores y uso de tecnologías como invernaderos permiten mantener la oferta no solo durante febrero, si no durante todo el año.
A diferencia de otras especies de flores que se asocian con celebraciones específicas, como la nochebuena o el cempasúchil, las flores comercializadas el 14 de febrero forman parte de un sistema de producción que debe responder a los picos definidos de demanda. Por lo anterior, es muy importante el manejo del clima, agua y la sanidad de las plantas.
¡Conoce nuestra oferta educativa!
El cambio climático y los retos de la floricultura
La floricultura es una de las actividades agrícolas con mayor sensibilidad a las variaciones climáticas. Cambios en la temperatura, lluvias irregulares, viento, sequía y mayor presencia de plagas y enfermedades pueden influir en la disponibilidad y calidad de diversas flores.
En el contexto actual donde el cambio climático es una realidad que nos ha alcanzado, estos factores se vuelven cada vez más impredecibles.
En el caso de las flores con mayor demanda, como las que se comercializan en fechas como el 14 de febrero, un aumento en la temperatura puede acelerar la floración, reducir la vida útil o afectar su tamaño y apariencia. Por otro lado, la escasez de agua o una distribución irregular, obliga a los productores a optimizar el riego y depender cada vez más de tecnología que permita el uso eficiente del agua.
El cambio climático incrementa los riesgos y costos de producción para los floricultores, por lo que es importante la toma de decisiones que permitan anticiparse a escenarios que antes eran poco comunes.
Cuando el clima define qué se puede producir: el caso del tulipán
El tulipán es una de las flores más llamativas que aparecen en las florerías durante el mes de febrero. Cada vez es más común asociarlo con el día del amor y la amistad; sin embargo, a diferencia de las rosas o los lirios, la producción del tulipán está condicionada por el clima.
De manera tradicional, esta flor se cultiva en países con inviernos fríos bien definidos, como es el caso de los Países Bajos, donde las condiciones ambientales permiten su desarrollo de forma natural y a gran escala.
¿Dónde se cultiva el tulipán en México?
Estado de México, Puebla y Morelos son los principales productores de flores en México.
En México existen regiones donde se desarrolla la producción de tulipanes, sobresalen por los volúmenes de producción Atlixco en Puebla o las delegaciones Xochimilco y Milpa Alta en la Ciudad de México.
En estos lugares los productores han logrado la implementación y el desarrollo del tulipán bajo esquemas muy específicos por ejemplo mediante el uso de bulbos importados desde Europa. Para que los bulbos se desarrollen y lleguen a producir flores, requieren de una planeación cuidadosa, manejo de las temperaturas y un control estricto en los tiempos de cultivo para poder tener la floración en la época de mayor demanda.
Este caso nos muestra cómo el clima puede llegar a determinar que flores se pueden producir en un país o región y el nivel de tecnología, inversión y manejo necesario para lograrlo. Más que producir tulipanes, los productores mexicanos han aprendido como adaptarlos a condiciones que no son completamente naturales para estas plantas en nuestro país.
Adaptación, innovación y formación para el futuro
En el País se cultiva tulipán en lugares como Atlixco, Puebla, y Xochimilco, en la Ciudad de México.
Ante un panorama cambiante constantemente, la floricultura en México ha comenzado a transformarse. El uso de invernaderos, la tecnificación del riego, manejo integrado de plagas y selección de variedades más resistentes, son algunas de las estrategias que permiten al sector enfrentar los retos climáticos y mantener la competitividad.
Estos desafíos ponen de manifiesto la necesidad de formar profesionales con una visión integral del campo. Hoy en día no solo basta con saber producir, es indispensable comprender el clima, los recursos naturales la sostenibilidad y el mercado.
En este contexto perfiles como el Ingeniero Empresarial Agropecuario, impartida en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), que integran conocimientos de producción agrícola, gestión y sostenibilidad, resultan clave para atender las nuevas demandas del sector.
Cuando regalar flores también es reconocer al campo
Detrás de cada flor que se regala el 14 de febrero hay mucho más que un gesto simbólico. Hay trabajo en el campo, decisiones técnicas, adaptación al clima y conocimiento aplicado. Valorar las flores que llegan a nuestras manos también implica reconocer el esfuerzo de quienes las producen y la importancia de prepararse para enfrentar un entorno cada vez más cambiante. Porque cuidar el clima y fortalecer la formación en el campo es, en muchos sentidos, una forma de seguir haciendo posible que las flores sigan floreciendo para nosotros.
Sobre el autor
El Dr. Jaime Alcalá es Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Trabaja en el Departamento de Biotecnológicas y Ambientales, en el Laboratorio de Zoología. Sus líneas de investigación son la producción y salud animal en dos grandes áreas; la primera es el manejo, nutrición y producción de alimento para animales y, la segunda, trabaja en temas como epidemiología y diagnóstico de enfermedades parasitarias en animales domésticos.


El “Hackathón CodeCup 2026” es una iniciativa que convoca al talento para desarrollar soluciones en movilidad, turismo, seguridad, entre otras, rumbo a la justa mundialista.


La eficiencia energética en iluminación no solo implica reducir el consumo eléctrico, sino optimizar procesos, mejorar la calidad de vida y avanzar hacia la sostenibilidad.


Desde la seguridad y el confort, hasta el impacto ambiental y la salud, una correcta iluminación nocturna puede transformar la forma en que las personas viven y se apropian de sus ciudades.


En esta ocasión jóvenes de diversas unidades académicas terminaron sus carreras en la Primera Universidad Privada de México.