
El panel “Flying High! Tecolotes por el Mundo” reunió a egresados de la UAG para conversar con estudiantes sobre cómo la inteligencia artificial está transformando la profesión y por qué el talento humano seguirá siendo indispensable.
La inteligencia artificial ya forma parte de la realidad profesional de los ingenieros. Ante este escenario, el verdadero reto no está en competir con la tecnología, sino en aprender a utilizarla con criterio, aprovechar su potencial y fortalecer aquellas capacidades que distinguen al talento humano.
Con esta perspectiva, egresados destacados de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) participaron en el panel “Flying High! Tecolotes por el Mundo: ¿La IA reemplaza al ingeniero o lo hace más poderoso?”, organizado por la Asociación de Egresados, donde compartieron con estudiantes sus experiencias, consejos y reflexiones sobre los retos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial para las nuevas generaciones de ingenieros.
El encuentro fue moderado por el Presidente de la Asociación de Egresados de la UAG, Dr. Ariosto Manrique Moreno, y reunió a Guillermo Rivera Aguilar, Víctor Fernando Ramos Fon Bon y Yosu Tanamachi Sánchez.
Egresados UAG compartieron su experiencia profesional con estudiantes.
A través de sus historias profesionales, los panelistas ofrecieron una mirada cercana al futuro de la ingeniería, con un mensaje central: la tecnología puede transformar las herramientas y la manera de trabajar, pero el criterio, la creatividad, la capacidad de adaptación y la visión humana seguirán siendo fundamentales.
lngeniero que sabe preguntar, también transforma
Uno de los mensajes centrales del panel fue que el futuro de la ingeniería no dependerá únicamente de saber resolver problemas, sino de identificar cuáles son los problemas que realmente vale la pena resolver.
Rivera Aguilar invitó a los estudiantes a cambiar la perspectiva con la que enfrentan sus proyectos y su futuro profesional.
“Dejen de preocuparse tanto por resolver problemas y enfóquense más en tener las preguntas correctas”, afirmó.
Para el egresado de Ingeniería en Mecatrónica, esta capacidad puede marcar la diferencia entre ejecutar una tarea y comprender el verdadero propósito detrás de ella.
Un ingeniero con visión estratégica necesita cuestionar si un producto será útil, si las personas lo utilizarán y si realmente responde a una necesidad.
Esta reflexión adquiere especial relevancia en una época en la que la inteligencia artificial puede generar soluciones con gran rapidez. El valor del profesional estará, en buena medida, en saber qué pedir, por qué pedirlo y cómo evaluar el resultado.
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Equivocarse también construye una trayectoria
Más allá de la tecnología, el panel permitió a los estudiantes conocer el lado humano de tres profesionistas que alguna vez ocuparon sus mismos lugares dentro de las aulas.
Ramos Fon Bon recordó que durante su etapa universitaria tuvo dudas sobre el camino que quería seguir.
Después de descubrir que tenía mayor interés por el desarrollo de software que por el hardware, tomó la decisión de cambiar de carrera.
Más adelante, una oportunidad laboral durante sus estudios le permitió llevar los conocimientos del aula a situaciones reales.
Esa experiencia también le enseñó que el error puede formar parte del proceso de aprendizaje.
“Al ser estudiante uno ya está aprendiendo, no es que uno ya sepa las cosas”.
Su experiencia mostró que comenzar a trabajar antes de terminar la universidad puede representar una oportunidad para descubrir fortalezas, enfrentar retos y adquirir confianza.
El panel se realizó en el Auditorio Dr. Luis Garibay Gutiérrez de la UAG.
Rivera Aguilar también habló sobre la presión que puede generar una carrera de ingeniería y sobre la necesidad de reconocer que ningún profesional tiene que dominar todas las áreas.
“No tienes por qué ser bueno para todo”, dijo.
Para él, las materias y experiencias que no resultan sencillas también pueden ayudar a descubrir nuevas posibilidades. Un tropiezo no necesariamente representa un fracaso; en ocasiones, puede convertirse en el punto de partida hacia una nueva especialidad o una habilidad que antes no se había considerado.
Éxito también significa encontrar equilibrio
La conversación llevó a los panelistas a reflexionar sobre un concepto que cambia con el paso de los años: el éxito.
Durante la etapa universitaria, explicó Ramos Fon Bon, puede parecer que alcanzar un determinado puesto o lograr estabilidad económica representa la meta.
Con el tiempo, la perspectiva se transforma y adquieren mayor importancia la familia, el desarrollo personal y el equilibrio.
“El éxito para mí es suficiente, siempre apuntando algo más arriba, siempre teniendo en la mira algo más”.
Rivera Aguilar compartió una visión vinculada con la responsabilidad y el liderazgo:
“Para mí el éxito es hacer que las cosas sucedan sin hacerle daño a nadie”.
La reflexión también alcanzó la forma en que los futuros ingenieros deberán ejercer el liderazgo. El éxito profesional, señaló, no debe construirse a costa de las personas que forman parte de un equipo.
Yosu Tanamachi Sánchez, egresado de Ingeniería en Software, coincidió en que la perspectiva cambia conforme avanza la vida profesional.
El crecimiento deja de medirse únicamente por un puesto y comienza a relacionarse con el desarrollo personal y el tiempo destinado a quienes forman parte de la vida de cada profesionista.
Volar sin miedo al futuro
En el cierre del panel, los egresados recibieron una última pregunta: ¿qué le dirían a su versión más joven?
Ramos Fon Bon recomendó no intentar planear cada detalle de la vida y permanecer atento a las oportunidades que aparecen en el camino.
Rivera Aguilar invitó a cuestionar las ideas, los proyectos y las necesidades antes de buscar una solución.
Tanamachi Sánchez dejó una reflexión sobre el miedo y las oportunidades: muchas veces, aquello que parece estar fuera del alcance puede convertirse en una posibilidad si existe la decisión de intentarlo.
Los tres mensajes coincidieron en una misma idea: el futuro profesional no está completamente escrito. Se construye con decisiones, aprendizaje, adaptación y confianza.
Estudiantes y egresados intercambiaron experiencias y perspectivas.
La inteligencia artificial transformará las herramientas de trabajo, pero el ingeniero seguirá siendo quien formule las preguntas, comprenda el contexto, tome decisiones y dé sentido a la tecnología.
El reto para las nuevas generaciones no consiste en elegir entre el talento humano y la inteligencia artificial, sino en aprender a utilizar la tecnología para llevar sus propias capacidades más lejos.
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