
Este virus se ha vuelto tendencia en las noticias, sin embargo, no debe llevarnos al miedo, sino a la prevención informada y en este artículo te explicaré todo lo que debemos conocer sobre este.
En los últimos días, el hantavirus apareció en diversos noticieros internacionales y redes sociales debido a un brote asociado con pasajeros en un crucero. Como suele ocurrir cuando se habla de virus y enfermedades emergentes, la información puede generar dudas, preocupación e incluso confusión.
Sin embargo, antes de caer en alarma, es importante entender de qué se trata. El hantavirus no es un virus nuevo ni una enfermedad que aparezca de la nada; se trata de un grupo de virus asociado principalmente con algunos roedores silvestres y con determinadas condiciones de exposición. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el evento reciente se mantiene bajo seguimiento por autoridades sanitarias internacionales.
En los últimos días el hantavirus ha sido noticia a nivel mundial debido a un brote presentado en un barco.
Hablar de hantavirus no debe llevarnos al miedo, sino a la prevención informada. Conocer cómo se transmite, cuáles son los factores de riesgo y qué medidas sencillas pueden reducir la exposición permite tomar mejores decisiones en casa, en el campo, en espacios de trabajo o durante actividades al aire libre.
¿Qué es el hantavirus?
El hantavirus no es un solo virus, sino un grupo de virus que puede encontrarse en diferentes partes del mundo. Su principal reservorio son algunos roedores silvestres, es decir, animales que pueden portar el virus sin necesariamente mostrar signos visibles de enfermedad.
En las personas, la infección por hantavirus es poco frecuente, pero puede llegar a ser grave. Generalmente ocurre cuando alguien entra en contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), este contacto con roedores y sus excretas es la principal forma en que las personas pueden infectarse.
Es importante aclarar que no todos los roedores transmiten hantavirus y que el riesgo no depende solo de ver un ratón, sino de las condiciones de exposición. La OMS señala que ciertas actividades, como limpiar espacios cerrados o poco ventilados, trabajar en el campo, realizar labores forestales o dormir en lugares infestados por roedores, pueden aumentar la posibilidad de contacto con el virus.
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¿Y qué pasa en México?
Cuando se habla de hantavirus, es normal preguntarse si este virus también representa un riesgo en México. La información científica disponible indica que, a diferencia de otros países de América, en México no se han reportado casos en humanos. Sin embargo, esto no significa que el tema deba ignorarse. Una revisión publicada en la revista Viruses señala que, aunque no se han reportado casos de hantavirus en personas de nuestro país, sí existe evidencia de circulación del virus en roedores dentro del territorio nacional.
En México también se han estudiado roedores silvestres que podrían estar relacionados con hantavirus. Algunos estudios han encontrado evidencia de exposición al virus en ratones de campo y otros roedores presentes en distintas regiones del país. Esto sugiere que estos virus, o virus parecidos, han circulado en la fauna silvestre mexicana.
Esto no significa que México enfrente una situación de alarma. Más bien, nos recuerda la importancia de conocer mejor los virus que circulan en la fauna silvestre y mantener medid
El hantavirus es un virus que generalmente se encuentra en roedores.
¿Por qué el hantavirus ha sido noticia recientemente?
El hantavirus volvió a aparecer en las noticias por un brote asociado con un crucero que viajaba por el Atlántico. El caso llamó la atención porque involucró a pasajeros y tripulación de distintos países, algunos con cuadros respiratorios graves, lo que obligó a las autoridades sanitarias internacionales a dar seguimiento al evento y coordinar medidas de vigilancia.
Más que representar una amenaza general para la población, este brote mostró lo complejo que puede ser atender una enfermedad poco frecuente cuando ocurre en un contexto de viaje internacional. En un crucero, las personas conviven durante varios días en espacios compartidos y después regresan a distintos países, por lo que se vuelve necesario identificar contactos, vigilar síntomas y actuar con precaución.
También es importante aclarar que el hantavirus no se transmite fácilmente como un resfriado o como COVID-19. En este caso se identificó el virus Andes, un tipo particular de hantavirus que puede transmitirse entre personas bajo ciertas condiciones de contacto cercano, pero esto no cambia el mensaje central: para la población general, el riesgo sigue siendo bajo y la mejor herramienta es la información clara.
¿Cómo se transmite el hantavirus?
El hantavirus se transmite principalmente cuando una persona entra en contacto con partículas contaminadas provenientes de roedores infectados. Esto puede ocurrir al inhalar polvo contaminado con orina, heces o saliva de estos animales, especialmente en lugares cerrados o poco ventilados. Situaciones como limpiar bodegas, cabañas, habitaciones qué han permanecido cerradas y espacios donde hay señales de presencia de roedores, pueden aumentar el riesgo.
También es importante aclarar que la mayoría de los hantavirus no se transmiten fácilmente de persona a persona. La excepción más conocida es el virus Andes, identificado principalmente en Sudamérica, que puede transmitirse entre personas bajo ciertas condiciones de contacto cercano y prolongado. Sin embargo, esta no es la forma habitual de transmisión de la mayoría de los hantavirus.
Síntomas del hantavirus
Los síntomas iniciales de una infección por hantavirus pueden parecerse a los de otras enfermedades: fiebre, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, náusea, vómito o malestar general. Por eso, en las primeras etapas puede ser difícil distinguirla de una infección respiratoria común u otros padecimientos.
Lo más importante es considerar el antecedente de exposición. Si una persona estuvo recientemente en contacto con espacios donde había presencia de roedores, excretas, polvo acumulado o lugares cerrados que fueron limpiados sin protección, y después presenta fiebre o malestar intenso. En algunos casos, la enfermedad puede avanzar y provocar dificultad para respirar, tos, opresión en el pecho o sensación de falta de aire. Ante estos síntomas la atención médica debe buscarse de inmediato.
Los síntomas en personas pueden ser: fiebre, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, náusea, vómito o malestar general.
¿Cómo prevenir el hantavirus?
La prevención del hantavirus empieza con una idea sencilla:
La prevención del hantavirus empieza con hábitos adecuados de limpieza en casas, campos, bodegas o sitios de trabajo.
En pocas palabras, no se trata de limpiar más rápido, sino de limpiar de forma segura.
Una mirada desde la salud ambiental
El hantavirus nos recuerda que la salud humana no depende únicamente de hospitales, medicamentos o atención médica. También está relacionada con el ambiente en el que vivimos, con la forma en que manejamos nuestros espacios, con la convivencia con la fauna silvestre y con las condiciones de higiene en casas, campos, bodegas o sitios de trabajo.
Desde esta perspectiva, la prevención no empieza cuando una persona enferma, sino mucho antes: empieza con información clara, hábitos responsables y una mejor comprensión del entorno en el que vivimos. La salud ambiental nos recuerda que las condiciones de una vivienda, una comunidad, un sitio de trabajo o un espacio rural también influyen en la aparición o prevención de enfermedades.
También es un tema que muestra la importancia de la educación, la ciencia y la responsabilidad social. Comunicar de manera clara qué es el hantavirus, cómo se transmite y cómo puede prevenirse permite que las personas tomen mejores decisiones sin caer en miedo o desinformación. En este sentido, la salud ambiental nos invita a ver la prevención como una tarea compartida entre la sociedad, las instituciones educativas, los profesionales de la salud, el sector agropecuario y la comunidad.
Por eso, hablar de hantavirus no debe llevarnos a la alarma, sino a la información responsable. No se trata de vivir con miedo a los roedores ni de pensar que cualquier espacio representa un peligro, sino de reconocer cuándo puede existir un riesgo y cómo reducirlo. En temas de salud pública, informarse bien también es una forma de cuidarnos.
Dr. Jaime Alcalá
Es Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Trabaja en el Departamento de Biotecnológicas y Ambientales, en el Laboratorio de Zoología. Sus líneas de investigación son la producción y salud animal en dos grandes áreas; la primera es el manejo, nutrición y producción de alimento para animales y, la segunda, trabaja en temas como epidemiología y diagnóstico de enfermedades parasitarias en animales domésticos.
Referencias bibliográficas
Organización Mundial de la Salud. (2026). Hantavirus. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/hantavirus
Centers for Disease Control and Prevention. (2025). About hantavirus. https://www.cdc.gov/hantavirus/es/about/sobre-el-hantavirus.html
Vigueras-Galván, A. L., López-Pérez, A. M., García-Peña, G. E., Rico-Chávez, O., Pech-May, A., Suzán, G. (2019). Current situation and perspectives on hantaviruses in Mexico. Viruses, 11(7), 642. https://doi.org/10.3390/v11070642


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