
Conocer sus manifestaciones clínicas, formas de transmisión y medidas de prevención resulta clave para contener su propagación y evitar complicaciones graves.
El sarampión es una enfermedad infecciosa aguda causada por un virus del género Morbillivirus, perteneciente a la familia Paramyxoviridae.
Se considera una de las enfermedades más contagiosas en humanos, ya que una sola persona infectada puede transmitir el virus a la mayoría de los individuos susceptibles en su entorno.
Manifestaciones clínicas y evolución
El periodo de incubación del sarampión es de aproximadamente 10 a 14 días. La enfermedad suele dividirse en tres fases:
Fase prodrómica: Se caracteriza por fiebre leve a moderada, malestar general, tos persistente, coriza (inflamación de la mucosa nasal o escurrimiento nasal), dolor de garganta y conjuntivitis.
La vacunación es fundamental para evitar contraer sarampión.
En esta etapa aparecen las manchas de Koplik, lesiones blanquecinas patognomónicas localizadas en la mucosa oral. Esta fase tiene una duración aproximada de 2 a 3 días.
Fase exantemática: Se presenta un exantema maculopapular eritematoso, es decir, pequeñas manchas rojas, algunas ligeramente elevadas. El sarpullido inicia en la región retroauricular y facial y, en los días siguientes, se extiende de manera cefalocaudal: brazos, pecho, espalda, muslos, pantorrillas y finalmente los pies. De forma paralela, la fiebre aumenta de manera abrupta.
Fase de convalecencia: El exantema desaparece progresivamente durante un periodo de hasta siete días, acompañado de una descamación fina y mejoría clínica gradual.
El sarpullido suele desaparecer primero del rostro y, por último, de los muslos y pies. Aunque otros síntomas remiten, la tos y la hiperpigmentación o descamación de la piel pueden persistir hasta 10 días.
¿Cómo se transmite el sarampión?
El sarampión es causado por un virus que se encuentra en la nariz y garganta de niños y adultos infectados.
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Uno de los primeros síntomas es la fiebre moderada.
Al toser, estornudar o hablar, las gotitas respiratorias se dispersan en el aire y pueden ser inhaladas por otras personas. Estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire durante aproximadamente una hora.
Asimismo, las gotitas infectadas pueden depositarse en superficies, donde el virus puede permanecer activo hasta por dos horas.
El contagio ocurre al tocar dichas superficies y llevarse las manos a la boca, nariz u ojos.
Una persona con sarampión puede transmitir el virus durante un periodo aproximado de ocho días: desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido y hasta cuatro días después de su inicio.
Brotes recientes de sarampión
En los últimos años se han registrado nuevos brotes de sarampión en diversas regiones del mundo, principalmente por los siguientes factores:
Con corte al 3 de febrero de 2026, México registra un acumulado de 8,332 casos confirmados y 26 defunciones. En Jalisco se han confirmado 1,776 casos, lo que coloca a la entidad en el segundo lugar nacional por tasa de incidencia, con 12.3 casos por cada 100,000 habitantes.
Poblaciones vulnerables
Los grupos con mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave incluyen:
Importancia y efectividad de la vacunación
La vacunación es la medida más eficaz para prevenir el sarampión. La vacuna triple viral (SRP: sarampión, rubéola y parotiditis) forma parte del Esquema Nacional de Vacunación y se recomienda aplicarla entre los 12 y 15 meses de edad, con una segunda dosis entre los 4 y 6 años, antes del ingreso escolar.
Esta vacuna puede administrarse de manera simultánea con otras como neumococo, influenza, hepatitis A, BCG y hexavalente, manteniendo un intervalo mínimo de cuatro semanas con otras vacunas que contengan el componente de sarampión.
Su efectividad es de aproximadamente 93 % con una dosis y de 97 % o más con dos dosis,
El exantema, o puntitos rojos, es una característica del sarampión.
proporcionando inmunidad duradera en la mayoría de las personas. Además, la vacunación masiva genera inmunidad colectiva, protegiendo a quienes no pueden vacunarse.
¿Qué complicaciones puede tener el sarampión?
El sarampión puede provocar complicaciones graves, especialmente en niños y adultos, entre ellas:
A largo plazo, puede desarrollarse la panencefalitis esclerosante subaguda (PESS), una complicación neurológica poco frecuente pero mortal, que puede aparecer años después de la infección.
Manejo ante la sospecha de un caso
El sarampión es una enfermedad infecciosa aguda causada por un virus del género Morbilliviru.
Ante la sospecha clínica de sarampión, se recomienda:
¡Vacúnate!
El sarampión es una enfermedad grave, pero completamente prevenible. Reforzar la información basada en evidencia científica y cumplir oportunamente con los esquemas de vacunación son acciones fundamentales para evitar brotes, proteger a las poblaciones vulnerables y avanzar hacia la eliminación de esta enfermedad.
Dra. María Valentina Toral Murillo
Es Profesora Investigadora de Fundamentos Científicos en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Es Secretaria del Comité de Investigación en Ciencias de la Salud.
Además, cuenta con certificación como instructora avalada por la American Heart Association (AHA) para impartir los cursos de Soporte Vital Básico (BLS) y Soporte Vital Cardiovascular Avanzado (ACLS).


Ante el actual brote, la Dra. Dania Olivia Govea, académica de la UAG, habla sobre la importancia de prevenir esta enfermedad con la vacuna.


Con esta representación, la red de egresados de la UAG crece en Sudamérica.


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