
Desde su paso por la UAG hasta su especialización en España, su trayectoria refleja el valor de la preparación, la investigación y el compromiso con los pacientes.
La trayectoria del Dr. Juan Pablo Sánchez Luna se ha construido a partir de decisiones que, con el paso de los años, marcaron el rumbo de su vida profesional: elegir la Medicina, apostar por la investigación y buscar formación especializada fuera de México.
Egresado de Médico Cirujano de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), generación 2012, hoy es Cardiólogo Intervencionista y Especialista en Procedimientos estructurales del corazón.
Aunque creció en una familia vinculada con la Medicina (su padre es cardiólogo intervencionista, su madre infectóloga y su hermano gastroenterólogo y hepatólogo), asegura que estudiar esta profesión fue una decisión personal.
En su familia también hay quien eligió un camino completamente distinto:
su hermana trabaja en el sector de energías renovables, en una empresa dedicada a los paneles solares.
Recuerdos que permanecen más allá de la universidad
Elegir la UAG también fue una decisión natural. Originario de Guadalajara, conocía la tradición de la institución en la formación de médicos.
Sus padres habían estudiado ahí y su hermano cursaba la carrera cuando Juan Pablo decidió ingresar.
De su etapa universitaria conserva recuerdos que van mucho más allá de las aulas. Habla de las amistades que surgieron durante la carrera, de los partidos de futbol y de aquellos momentos en los que una actividad deportiva podía terminar con todo el grupo en la biblioteca para estudiar.
Con el paso de los años, aquellos compañeros se convirtieron en amigos cercanos. Aunque cada uno tomó caminos profesionales distintos, mantienen el contacto.
El camino hacia la Cardiología
Después de concluir la carrera de Medicina, el Dr. Juan Pablo inició una etapa que amplió sus horizontes.
Durante su internado realizó seis meses en México y seis meses en Miami. La experiencia despertó en él el interés por complementar su formación fuera del país y conocer otras formas de ejercer la Medicina.
Más adelante, realizó su servicio social en investigación en el Centro de Investigación Biomédica de Occidente, en Guadalajara. Durante un año participó en protocolos relacionados con Neurociencias y Neurología, una experiencia que fortaleció su interés por la investigación científica.
Después presentó el Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas y continuó su formación en la Ciudad de México.
Ingresó a Medicina Interna, especialidad que cursó durante dos años. En ese momento todavía exploraba distintas posibilidades profesionales. La Oncología era una de las áreas que despertaba su interés, pero poco a poco la Cardiología cobró mayor fuerza.
Finalmente, realizó la residencia de Cardiología Clínica en el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez.
Valladolid: una puerta hacia la especialización internacional
Al concluir Cardiología Clínica, Juan Pablo decidió buscar nuevamente una experiencia internacional que le permitiera profundizar en su especialidad.
Su destino fue Valladolid, España, donde durante dos años y medio cursó un programa de especialización en Cardiología Intervencionista y Hemodinámica.
En el Hospital Clínico Universitario de Valladolid y el Instituto de Ciencias del Corazón tuvo contacto con procedimientos especializados y participó en protocolos de investigación relacionados con medicamentos, dispositivos y procedimientos cardiovasculares.
Llevar la innovación a México
Al concluir su formación en España, regresó a Guadalajara para desarrollar su práctica privada y poner en práctica los conocimientos adquiridos.
Una de las áreas que distingue su trabajo es el intervencionismo estructural, una rama de la Cardiología que permite tratar determinadas enfermedades del corazón mediante procedimientos mínimamente invasivos y, en algunos casos, evitar una cirugía abierta.
Su formación en México y España fortaleció su especialización en Cardiología Intervencionista.
Entre estas alternativas se encuentra el implante de válvula aórtica por catéter, conocido como TAVI (por sus siglas en inglés, Transcatheter Aortic Valve Implantation).
Su preparación en España le permitió desarrollar experiencia en este campo y, con el tiempo, participar como Proctor, es decir, como especialista que acompaña y asesora a otros equipos médicos durante determinados procedimientos.
Esta labor lo ha llevado a diferentes ciudades de México y a otros países.
Para el Dr. Juan Pablo, cada procedimiento también representa una oportunidad para compartir conocimiento, aprender de otros especialistas y contribuir al desarrollo de técnicas cardiovasculares cada vez más avanzadas.
La investigación como otra forma de transformar vidas
La práctica clínica no ha sido el único camino de su trayectoria. Desde su formación hasta su ejercicio profesional, la investigación ha ocupado un lugar importante en su desarrollo.
Ha participado en distintos proyectos en congresos médicos. Uno de los logros que recuerda con especial orgullo surgió a partir del diseño de un protocolo de investigación.
El artículo derivado de ese trabajo se convirtió, durante un año, en el documento más descargado y leído de la revista que lo publicó.
Más adelante, los resultados de ese estudio llegaron a una de las publicaciones médicas de mayor reconocimiento internacional: The New England Journal of Medicine.
Del consultorio al maratón
Fuera del hospital, Juan Pablo encuentra en el deporte uno de sus principales espacios de equilibrio.
Viajar y conocer nuevos lugares es una de sus actividades favoritas, pero también disfruta correr y andar en bicicleta. Ha participado en distintos eventos de triatlón y actualmente dedica buena parte de su tiempo libre a los maratones.
El ejercicio, explica, le ayuda a liberar estrés, mantener la calma y encontrar un balance frente a las exigencias de una profesión que requiere concentración y compromiso.
Un consejo para quienes hoy estudian Medicina
Después de recorrer un camino que comenzó en las aulas de la UAG y lo llevó a hospitales y centros especializados de México y España, Juan Pablo tiene claro que una trayectoria profesional no sigue una línea recta.
Por eso, su mensaje para los estudiantes de Medicina parte de una idea sencilla: aprovechar cada etapa.
“Va a haber días buenos, va a haber días malos, días regulares y que al final todo esto suma y va juntando un rompecabezas que va formando tu preparación”, afirma.
El especialista combina la práctica clínica con la investigación médica.
Reconoce que estudiar Medicina implica una exigencia académica y emocional importante. Las horas de estudio, las guardias, el trabajo hospitalario y la responsabilidad con los pacientes pueden traer cansancio, estrés y dudas.
Sin embargo, considera importante entender que esos momentos también forman parte del proceso.
“No se desmotiven porque hayan tenido un mal momento, un mal día”.
Para él, mientras exista claridad sobre los objetivos y pasión por la profesión, siempre habrá razones para continuar.
Su historia demuestra que una carrera profesional se construye paso a paso: con preparación, decisiones, retos y oportunidades.
Pero también recuerda que, detrás de cada especialidad, cada procedimiento y cada logro académico, existe una persona con sueños, convicciones y una razón para seguir adelante.
Y para el Dr. Juan Pablo Sánchez Luna, quizá ese sea el verdadero sentido de su trayectoria: convertir todo lo aprendido en una oportunidad para ayudar a los demás.
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