
¿Qué vale más: ganar un contrato o hacer lo correcto? El Lic. Miguel Ángel Vázquez explicó cómo la Contraloría de Jalisco promueve prácticas de integridad para prevenir la corrupción en las empresas.
¿Aceptar un soborno para conseguir un contrato o rechazarlo, aunque eso signifique perder una oportunidad de negocio? Este dilema fue parte de la reflexión que el Lic. Miguel Ángel Vázquez Castillo, Director General de Promoción y Seguimiento al Combate a la Corrupción de la Contraloría del Estado de Jalisco, planteó a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
Durante la conferencia “La Contraloría del Estado de Jalisco”, impartida en el marco del Sexto Congreso Internacional de Investigación en Ciencias Sociales, Económicas y Administrativas de la UAG, el funcionario explicó la importancia de construir una cultura de integridad que involucre tanto al sector público como al privado.
A través de ejemplos relacionados con las licitaciones y los contratos gubernamentales, invitó a los jóvenes a reflexionar sobre las decisiones que
pueden enfrentar en su futuro profesional y sobre la responsabilidad que implica actuar con ética, incluso cuando existe una ganancia económica de por medio.
Para el conferencista, la integridad va más allá de cumplir con las leyes: también implica reconocer que una decisión incorrecta no se justifica por los beneficios que pueda generar.
“No hay cálculos, no hay fórmulas, si está mal hecho, está mal hecho”, afirmó.
Un distintivo que apuesta por empresas íntegras
Como parte de las estrategias para prevenir la corrupción, la Contraloría del Estado impulsa el Distintivo Pro Integridad, un programa que promueve políticas y buenas prácticas dentro de las empresas, especialmente en aquellas que mantienen relaciones comerciales con el gobierno.
Vázquez Castillo explicó que esta iniciativa busca que las organizaciones establezcan mecanismos internos para prevenir irregularidades, identificar riesgos y fomentar una cultura ética que permanezca más allá de los cambios de administración pública.
El modelo contempla siete elementos:
Estos componentes permiten a las empresas establecer reglas claras y demostrar su compromiso con la integridad.
El funcionario presentó el Distintivo por Integridad ante estudiantes de la UAG.
De acuerdo con los datos compartidos durante la conferencia, el programa había realizado seis convocatorias y acreditado a más de 600 empresas en Jalisco.
El funcionario también señaló que el acompañamiento para desarrollar e implementar estas políticas es gratuito.
La intención es que la ética no se limite a un documento o a un reconocimiento, sino que forme parte de las decisiones cotidianas de una organización.
La reputación también está en juego
Uno de los puntos centrales de la ponencia fue el impacto de la corrupción en la confianza y la reputación de las empresas.
Aunque una práctica irregular pueda representar una ganancia inmediata, sus consecuencias pueden afectar las relaciones comerciales, la credibilidad y el futuro de una organización.
Por ello, el funcionario destacó la importancia de establecer códigos de conducta, mecanismos de supervisión y canales de denuncia que permitan actuar frente a posibles irregularidades.
También explicó que las políticas de integridad ayudan a que las empresas definan cómo responder ante situaciones de riesgo y acrediten la existencia de controles internos.
Para los futuros profesionistas, este enfoque representa una oportunidad para comprender que las decisiones financieras, administrativas y comerciales no solo tienen consecuencias económicas: también reflejan los valores de quienes las toman.
Innovación sí, pero con ética
La conversación también abordó los desafíos que surgen con las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial.
Vázquez Castillo señaló que la modernización de los procesos, incluidas las compras públicas mediante sistemas automatizados, debe acompañarse de principios éticos y mecanismos de control.
La tecnología puede contribuir a mejorar la eficiencia y la comparación de propuestas, pero su uso también exige responsabilidad para evitar manipulaciones, decisiones sesgadas o prácticas que favorezcan indebidamente a determinados participantes.
En este sentido, el conferencista llamó a los estudiantes a considerar la integridad como un componente indispensable de la innovación y del desarrollo profesional.
Añadió que cualquier avance debe respetar los derechos humanos y mantener los valores como referencia para la toma de decisiones, tanto en las instituciones públicas como en las empresas privadas.
La conferencia se realizó durante el Sexto Congreso Internacional de Investigación de Ciencias Sociales, Económico y Administrativas de la UAG.
Una responsabilidad que comienza con cada decisión
Al cierre de su participación, Vázquez Castillo invitó a los jóvenes a conocer y analizar las políticas de integridad como parte de su preparación profesional, sin limitar su aplicación al ámbito del derecho o la administración.
La ética empresarial, la transparencia y la prevención de la corrupción también se relacionan con áreas como las finanzas, la gestión de negocios y otras disciplinas que intervienen en la toma de decisiones.
Con esta conferencia, los asistentes conocieron una de las estrategias que impulsa el Gobierno de Jalisco para fortalecer la integridad en el sector empresarial y reflexionaron sobre un principio que trasciende cualquier profesión: el éxito no solo depende de los resultados que se obtienen, sino también de las decisiones que se toman para alcanzarlos.
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