
A través de Trago Azul, busca aportar una mirada innovadora a una tradición que continúa evolucionando.
Para Luis Antonio Gaytán Barboza, el tequila forma parte de su historia familiar. Su interés por esta industria lo llevó a buscar una preparación especializada que le permitiera comprender a fondo los procesos y, al mismo tiempo, encontrar nuevas formas de aportar al sector.
Con este objetivo en mente, cursó la Maestría en Procesos del Tequila de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), programa que inició en 2024 y concluyó después de dos años de formación.
“Mi intención fue profesionalizarme en esta área, conocer más a fondo todo lo que estamos haciendo y poder innovar”, explica.
Para el egresado, la formación académica representó una oportunidad para llevar sus proyectos personales a otro nivel y adquirir herramientas que le permitieran participar en una industria que, desde su perspectiva, necesita mantenerse abierta a nuevas ideas.
Además, encontró en sus compañeros y profesores una comunidad de aprendizaje e intercambio que amplió su visión sobre el sector.
Una idea que se convirtió en Trago Azul
El deseo de desarrollar un proyecto propio llevó a Luis Antonio y a su esposa a crear Trago Azul.
La idea surgió durante una estancia en Creel, Chihuahua, donde ambos exploraron la posibilidad de desarrollar un destilado mexicano.
Por su conocimiento de la industria y sus raíces familiares dentro del sector, optaron por el tequila como el camino para desarrollar su propuesta.
“Simplemente era la intención de tener algo propio, algo que fuera nuestro”, recuerda.
El nombre de la marca también tiene un significado especial. Trago Azul hace referencia a la planta de agave tequilana Weber variedad azul y representa, de manera simbólica, un pequeño sorbo de esta planta que el consumidor puede apreciar en cada botella.
La propuesta combina tradición e innovación. Antonio retomó prácticas vinculadas con la forma de trabajo de su abuelo y decidió incorporar una visión científica para hacer más precisos, medibles y mejorables algunos procesos.
El objetivo no fue únicamente crear un producto diferente. También buscó demostrar que las nuevas generaciones tienen la capacidad de aportar ideas a una industria con una larga historia.
El egresado de la UAG es creador de la marca Trago Azul.
El sabor también se investiga
Uno de los elementos que distingue a Trago Azul es su perfil de sabor cítrico, una característica que surgió de la propia exploración de Luis Antonio y su esposa como consumidores.
Durante su formación en la maestría, las investigaciones relacionadas con la fermentación les permitieron identificar condiciones específicas de temperatura, cantidades y momentos del proceso en los que aparecen determinadas notas.
Entre ellas encontraron un perfil de mandarina que se convirtió en una de las características que buscan preservar en su producto.
El proceso representa un reto debido a que utilizan fermentación espontánea, una condición que dificulta el control de algunas variables.
No todos los lotes desarrollan las notas que buscan, por lo que deben destinar determinadas producciones a otros fines.
Para Luis Antonio, esta dificultad forma parte del reto de innovar.
Crecer sin perder la identidad
El camino para llevar Trago Azul a nuevos consumidores también ha representado un proceso de aprendizaje.
La marca comenzó a explorar oportunidades fuera de México y logró colocar su producto en Estados Unidos, además de recibir solicitudes de Francia y Japón. El proceso implicó conocer permisos, requisitos de etiquetado y aspectos logísticos que antes desconocían.
“Es tema de inténtalo y equivócate hasta que funciona”, comparte.
En México, la marca también ha buscado ampliar su alcance mediante plataformas y canales de distribución que faciliten su llegada a consumidores de distintas regiones.
Para el UAG Alumni, uno de los principales retos consiste en lograr que las personas conozcan el producto, lo prueben y descubran aquello que lo hace diferente.
La UAG, un espacio para aprender y compartir
Antes de ingresar a la Maestría en Procesos del Tequila, Luis Antonio ya había tomado cursos relacionados con la industria. Sin embargo, buscaba una preparación más profunda que le permitiera fortalecer las áreas en las que necesitaba mejorar.
Conoció el programa de la UAG durante un evento y decidió acercarse para conocer su propuesta académica.
“Vi los puntos en los que yo necesitaba mejorar y los estaban incluyendo. Dije: creo que aquí es la mejor opción para profesionalizar esto y llevarlo al siguiente nivel”, señala.
Trago Azul ha tenido buena aceptación y ya se exporta a Estados Unidos.
Uno de los aspectos que más valora de su experiencia es la posibilidad de aprender de profesores con conocimiento profesional de la industria, además del intercambio con sus compañeros.
Para él, la maestría trascendió las aulas. Las visitas a fábricas, conferencias, eventos y la convivencia con otros profesionales le permitieron ampliar su perspectiva y construir una red de colegas con quienes comparte conocimientos, experiencias y contactos.
Más que una competencia, encontró un espacio de colaboración.
“Los que estamos o estuvimos dentro de mis generaciones son colegas que, más que aprender, nos aportamos entre todos”, destaca.
Una puerta para las nuevas generaciones
En los próximos años, Antonio visualiza a Trago Azul con presencia en alrededor de 15 países y en espacios donde el consumidor pueda apreciar el producto y su carácter.
Sin embargo, su aspiración va más allá del crecimiento de una marca.
El egresado busca que Trago Azul sea una inspiración para otros jóvenes que desean emprender dentro de la industria.
Uno de sus principales objetivos es que Trago Azul se convierta en una referencia para otros jóvenes que desean emprender dentro de la industria.
“Estamos buscando que esta misma marca abra una puerta para todos mis colegas y compañeros que tienen ese miedo de emprender algo nuevo”, afirma.
Con una trayectoria de alrededor de dos años, el proyecto representa para él una oportunidad de demostrar que las nuevas generaciones pueden tomar una industria tradicional, respetar sus raíces y, al mismo tiempo, proponer nuevas formas de hacer las cosas.
Su visión se resume en tres palabras: lealtad, valentía e innovación.
Prepararse para transformar
Para Luis Antonio, emprender dentro de una industria especializada también implica asumir la responsabilidad de prepararse antes de hablar y tomar decisiones.
Considera fundamental contar con bases académicas que permitan comprender los procesos y comunicar información con conocimiento.
“Si voy a trabajar en la industria del tequila y voy a hablar sobre el tequila, es muy necesario que yo haya estudiado esas bases para poder hablar correctamente de él”, reflexiona.
Por ello, invita a quienes buscan continuar su preparación a definir primero qué quieren alcanzar y después elegir la formación que mejor responda a sus objetivos, sin perder de vista el tiempo, los sacrificios y el compromiso que implica.
Su propia trayectoria muestra que la formación profesional puede convertirse en el punto de partida para algo más grande: tomar una tradición familiar, estudiarla, cuestionarla y encontrar nuevas maneras de llevarla hacia el futuro.
Para Antonio, la innovación no significa dejar atrás las raíces, sino contar con las herramientas para construir sobre ellas.
Galería de fotos


Se realizaron diversas actividades para impulsar la cultura del cuidado de la salud y el bienestar de las personas.


Copa Mundial, Viñedos Don Leo y Players Restaurant Awards 2026 fueron algunos de los escenarios donde estudiantes de Gastronomía demostraron su talento y profesionalismo.


La Universidad Autónoma de Guadalajara y el Consejo Regulador del Tequila gradúan a 39 nuevos técnicos y reafirman su compromiso con la excelencia y profesionalización de la bebida nacional.


El conjunto de la UAG derrotó a domicilio a los Lobos de Coahuila y ahora recibirán a Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.